
Costa Rica posee más de 200 estructuras volcánicas identificadas, además de una gran concentración de volcanes, de los cuales unos 20 volcanes son representativos y se localizan en las tres cordilleras más importantes del país.
Según el informe diario del estado de los volcanes publicado este viernes 13 de febrero por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), volcanes como el Poás, Rincón de la Vieja y el Turrialba se encuentran bajo advertencia 2.
“Los volcanes Rincón, Poás y Turrialba son los que actualmente presentan ciertos niveles de actividad y se encuentran en el nivel de advertencia (amarillo). Estos tres son volcanes activos con episodios eruptivos persistentes (actividad casi continua: Poás y Rincón) o periodos eruptivos cada 100 años o más (Turrialba)”, detalló María Martínez, vulcanóloga del Ovsicori.
Este estado de advertencia 2 quiere decir que los colosos pueden manifestar erupciones pequeñas, emisión significativa de gases ácidos, borbollones, aumento de temperaturas, enjambres sísmicos e inflación o extensión leve del edificio volcánico.
Entre sus posibles riesgos destacan la caída ligera de ceniza, balísticos proximales, gas perceptible y lluvia ácida.
¿Qué diferencias hay entre un nivel de “advertencia” y uno de “precaución”? ¿Cómo impacta eso en la interpretación de la vigilancia volcánica?
Martínez asegura que la diferencia fundamental es que, en el nivel 3, el sistema volcánico está en proceso o fase eruptiva.
Esto implica una respuesta de mayor observación, vigilancia, evaluación y comunicación de información sobre el estado de actividad del volcán a las autoridades, como el SINAC y la CNE, y a la población en general.
Según el reporte de los expertos, los volcanes Poás y Rincón de la Vieja han mostrado una disminución significativa en la actividad sísmica y eruptiva, así como en la liberación de gases y calor.
Sin embargo, estos dos volcanes aún se mantienen en el nivel de actividad de “advertencia” (amarillo), debido a que los sistemas magmáticos e hidrotermales son muy dinámicos y cambiantes, con el potencial de presentar erupciones súbitas y energéticas que representan un peligro volcánico.
El Ovsicori recomienda a las comunidades mantenerse informadas sobre el estado de actividad de los volcanes cercanos; seguir las directrices de los entes que trabajan en el manejo del riesgo y estar preparados tanto a nivel individual, familiar como colectivo.
En este caso, tener alimentos de larga duración, agua, focos, documentos importantes, medicamentos y abrigos listos y a mano en caso de requerirse evacuación.
Por otra parte, volcanes como Irazú, Arenal, Miravalles, Tenorio, Platanar-Porvenir, Barva y Orosí-Cacao se encuentran en calma, mientras que Laguna Hule, Cacho Negro y el Congo no cuentan con datos actualizados.
