
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) confirmó este jueves que el fenómeno de El Niño ya se instaló en el Pacífico ecuatorial y proyecta que alcanzará una intensidad muy alta entre noviembre y enero de 2027, cuando podría volverse uno los eventos más fuertes registrados desde 1950.
En una nota oficial, la agencia estadounidense elevó el sistema de vigilancia a “Advertencia de El Niño” tras constatar un rápido calentamiento del océano y un acoplamiento claro entre las anomalías oceánicas y atmosféricas.
“Colectivamente, el sistema acoplado océano-atmósfera reflejó el inicio de condiciones de El Niño”, cita la agencia especializada.
El Niño es un fenómeno climático natural que eleva las temperaturas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial y provoca cambios a escala mundial en los vientos y los patrones de lluvias, así como condiciones meteorológicas erráticas.
La comunidad científica teme que agregue temperatura a un planeta que ya se está calentando debido a la quema de hidrocarburos, y que amplifique los eventos meteorológicos extremos.
Según la más reciente Discusión Diagnóstica del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), las temperaturas de la superficie del mar en regiones analizadas superan ya el umbral típico de El Niño y se acompañan de un exceso de calor en la subsuperficie del Pacífico central y oriental.
A esto se suma la presencia de vientos del oeste más intensos en niveles bajos y cambios en los vientos en altura.
Los modelos del Conjunto Multi‑Modelo de Norteamérica (NMME) coinciden en que El Niño se fortalecerá durante el segundo semestre de 2026 y se mantendrá durante el invierno boreal 2026‑27.
En ese marco, la NOAA estima una probabilidad cercana al 63% de que se configure un El Niño “muy intenso” en el trimestre noviembre‑enero, un nivel comparable al de los episodios más robustos del registro histórico moderno.
La advertencia de este 11 de junio marca un giro respecto al panorama de hace apenas un mes, cuando la institución mantenía una simple vigilancia de El Niño.
En aquel informe, fechado el 14 de mayo, la agencia hablaba de una probabilidad de alrededor del 82% de desarrollo del fenómeno entre mayo y julio y casi 96% de que se prolongara hasta el invierno boreal, proyecciones que ahora se consolidan con el paso de la vigilancia a una advertencia formal.
Aunque los episodios de El Niño muy intensos suelen asociarse con patrones bien definidos de sequía y aumento de temperaturas en diversas regiones del planeta, la NOAA subraya que no todos los eventos producen los mismos impactos ni con la misma magnitud.
La institución recomienda seguir las perspectivas estacionales oficiales de lluvia y temperatura, que incorporan la señal de El Niño en cada región, mientras gobiernos y sectores productivos ajustan sus planes de contingencia ante un escenario de riesgo climático elevado de cara al cierre de 2026 e inicios de 2027.
