
El Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) autorizó un aumento en el aforo turístico al Parque Nacional Corcovado y duplicó el número de personas que se pueden hospedar en la Estación Biológica Sirena. Eso ocurrió el mismo día en que pidió más tiempo a la Sala Constitucional para cumplir una sentencia centrada en justificar técnicamente los límites de ingreso de visitantes a esa área silvestre protegida.
El pasado miércoles 16 de setiembre, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), adscrito al Minae, elevó la visitación diaria a 366 personas en Sirena: 230 para visita diurna general y 105 para hospedaje, más 16 reservados para el permisionario ADI Corcovado-Carate y otros 15 para la propia administración del Área de Conservación Osa (Acosa).
Esto es un salto de un 63% respecto al aforo fijado en julio pasado, y de un 144% en comparación con las restricciones aplicadas en junio, cuando estalló la crisis por los vertidos fecales y sin que exista claridad a la fecha de sí ya opera correctamente la planta de tratamiento de aguas residuales.
Mediante la resolución SINAC-ACOSA-D-R-106-2026,
En julio, una resolución condicionó, de manera explícita, cualquier aumento en el hospedaje a que se demostrara “técnica y operacionalmente” que la planta podía manejar la carga de aguas negras.
En ese documento (N.° SINAC-ACOSA-D-R-071-2026 ) se reconocía que la planta seguía fuera de servicio y elevó el aforo diurno —de 150 a 225 personas— apoyándose en que los visitantes de un día podían usar baterías sanitarias independientes de la planta averiada, sin resolver el problema de fondo.
La Nación se comunicó este viernes con la ministra Mónica Navarro del Valle a consultarle si existe algún informe reciente que acredite que la planta de tratamiento ya está de nuevo operativa.
La funcionaria evitó responder, adujo que estaba en una reunión y solicitó el envío de las consultas mediante el área de prensa del Minae. Este medio las envió y se las dejó a ella en mensajes de WhatsApp, desde tempranas horas de este viernes. Al momento de esta publicación, ninguna vocería respondió y, por el contrario, enviaron un comunicado anunciando la alza en el aforo.
A diferencia de las resoluciones antecesoras, la emitida este miércoles, N.° SINAC-ACOSA-D-R-106-2026, omite mencionar la discusión sanitaria que había dominado los adendos previos.
El documento se limita a citar la aplicación de la “Herramienta para el Manejo de Flujo de Visitantes” (HMFV) y permisos sanitarios de funcionamiento vigentes, pero no menciona ningún informe posterior que acredite el cumplimiento de los parámetros sanitarios y regreso a operaciones de la planta.
Por el contrario, indica que la decisión se tomó “en aras de garantizar la continuidad de las actividades socioeconómicas que dependen directamente del Parque Nacional Corcovado”, y que se mantendría, de forma transitoria, el aforo para la visitación diaria al parque en otros sectores.
En el sector San Pedrillo se mantendrán 120 espacios diarios, mientras que en La Leona, Los Patos y El Tigre serán 80, de acuerdo con una resolución del año anterior (N.° SINAC-ACOSA-D-R-086-2025).

Pedido de prórroga
En la resolución de esta semana, también se menciona que la Dirección Regional de Acosa envió un oficio a la Sala Constitucional (CARTA-SINAC-ACOSA-D-0399-2026), solicitando una prórroga “para dar cabal cumplimiento” a la sentencia N.° 2025-024842, dictada en agosto del 2025.
Se trata del fallo que ordenó justificar científica y técnicamente que la presión del turismo no perjudicaría los ecosistemas. Algo que todavía no se ha aclarado.
El manejo del turismo en Corcovado —descrito por National Geographic como “el lugar biológicamente más intenso de la Tierra”— ha estado bajo escrutinio desde que se comprobó que la Estación Biológica Sirena descargó, durante al menos dos años, materia fecal a la quebrada Camaronal, afluente del río Sirena.
Pese a múltiples órdenes sanitarias emitidas por el Ministerio de Salud desde mayo del 2024, no solo no se corrigieron los derrames, sino que el flujo de visitantes aumentó.
Informes técnicos del Ministerio de Salud, del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y de la propia empresa fabricante de la planta (Bionest) revelaron que la infraestructura presentaba “nulo mantenimiento”, operaba sin fluido eléctrico permanente y funcionaba, en la práctica, como un tanque séptico rebasado por el turismo.
La crisis estalló a mediados de este año, tras revelarse los hallazgos y ordenarse una reducción de aforo a 150 personas diarias. De inmediato, comenzaron las protestas y los bloqueos viales en Uvita de Osa por parte de sectores turísticos. Seis días después de haber ordenado esa reducción, el entonces director de Acosa, Juan José Jiménez Espinoza, fue removido de su cargo por la ministra Navarro del Valle.
