
Los costarricenses están consumiendo más marihuana que antes. Así lo reveló un reciente estudio de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), el cual indica que el consumo de cannabis en Costa Rica registró un aumento del 2,2% en los últimos siete años.
Según los datos del informe, entre 2015 y 2022, el 19,9% de la población costarricense ha consumido esta sustancia en algún momento de su vida, mientras que el 4,4% reporta haberlo hecho durante el último mes. Sin embargo, la resistencia social a su legalización recreativa se mantiene firme.
El enfoque policial: ¿Persecución al consumidor?
Uno de los hallazgos más críticos del informe reside en las operaciones de seguridad. El 73,7% de los decomisos ejecutados por la Fuerza Pública corresponden a microdosis de entre 0,01 y 1 gramo.
Roberto Salas, profesor e investigador de la UNED y autor principal del estudio, señala que esta estadística refleja que la intervención y las sanciones policiales se concentran mayoritariamente en los consumidores.
Según el especialista, esto evidencia una criminalización hacia los usuarios, mientras el mercado ilegal continúa operando de forma activa.
“El análisis de los datos muestra que la criminalización afecta principalmente a consumidores, mientras que el mercado ilegal sigue activo y en crecimiento, lo que obliga a repensar las políticas públicas desde un enfoque de salud y derechos humanos”, afirmó Salas.
Salud y riesgos: La sombra del fentanilo
Según indica el estudio, el sistema de emergencias 9-1-1 registra un promedio de 74 reportes diarios por incidentes vinculados a drogas, lo que se traduce en más de 2.000 llamadas al mes.
Sin embargo, el consumo problemático de cannabis parece ser menor en comparación con otras sustancias legales: en 2023, las ONG autorizadas por el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) atendieron a 2.705 personas; de ese total, únicamente el 9,6% acudió por problemas relacionados con el cannabis, frente a un 45% asociado al consumo de alcohol.
En cuanto a la población adolescente, la incidencia anual de consumo en estudiantes de secundaria se ubica en un 2,9%, pero la cifra se eleva al 8,8% en alumnos que cursan el duodécimo año.
Respecto a los riesgos sanitarios, Karen Jiménez, encargada de la carrera de Ciencias Policiales de la UNED, expone que una eventual regulación podría permitir a los usuarios acceder a un producto cuya calidad esté garantizada y así, reducir la exposición a drogas adulteradas por organizaciones criminales que buscan aumentar la dependencia, las cuales han llegado a mezclar marihuana con sustancias peligrosas como el fentanilo.
La percepción ciudadana
El estudio abordó el expediente 23.383, denominado Ley de control y regulación del cannabis para uso recreativo, presentado en octubre de 2022. El proyecto se estancó en comisión y no logró avances significativos.
De acuerdo con el investigador Salas, la propuesta gubernamental se enfocó principalmente en la parte económica y la recaudación de impuestos, sin profundizar en aspectos cruciales como la salud pública y la reducción de la carga laboral policial. Destacó que estos hallazgos confirman que el consumo de cannabis es una realidad creciente en Costa Rica y que las medidas prohibicionistas no han logrado detener ni el acceso ni la expansión de esta sustancia.
El debate contrasta con la opinión pública: las encuestas muestran que el 74,9% de la población rechaza el acceso libre para fines recreativos, aunque existe una mayor tolerancia hacia el uso médico (64,3%) y científico (61,1%).
El informe concluye que, ante un consumo que no se detiene, el país urge de un debate nacional que abandone los estereotipos y se fundamente en la evidencia científica de las experiencias internacionales.
