
Era miércoles en la mañana e Itzel Vindas Gamboa se preparaba para visitar a su hija, que nació prematura y llevaba cinco meses internada en el Hospital Nacional de Niños (HNN). Esta mujer, vecina de una comunidad alejada en Sarapiquí llevaba esa misma cantidad de tiempo en la Posada del Alivio, un lugar que brinda servicios de hospedaje, alimentación y resguardo a un padre o madre de niños hospitalizados.
“A veces regreso un par de días allá, una vez cada 15 días, para estar con mi hijo mayor, mi esposo, pero regreso por que ella me necesita”, comentó.
En este tiempo ella no solo ha tenido un lugar donde dormir a solo 150 metros del HNN; aquí come, tiene un lugar para su aseo personal y también comparte con otras personas que tienen a sus hijos en condiciones similares y se brindan apoyo conjunto.
“Aquí uno hace muy bonitas amistades. A veces llega una mamá llorando, o incluso uno recibe una mala noticia y llega con el corazón destrozado, y siempre hay una compañera que la abraza. Muchas personas llegan aquí y no conocen a nadie. Aquí hacemos nuestro nicho. A veces hacemos una oración, hablamos, exponemos cómo nos sentimos”, señaló.

Olga Arguedas Arguedas, exdirectora del HNN y representante de la Asociación Pro Hospital Nacional de Niños, entidad que administra esta posada es de la misma opinión: “este albergue, más allá de techo y comida, pretende darles a esos papás una atención integral, para que se sientan queridos y apoyados durante esos momentos tan difíciles como tener un niño enfermo y estar lejos de su casa”.
Arguedas manifestó que en estas condiciones sería prohibitivo para muchas familias costear el hospedaje, alimentación y descanso mientras sus menores están internados.
El albergue cumple 40 años de brindar estas condiciones a personas de zonas alejadas y en vulnerabilidad que tienen a sus hijos internados o que deben acompañarlos a citas médicas de control cada cierto tiempo.
“Además, considerando los retos actuales de la pediatría, los niños sobreviven a condiciones cada vez más complejas que requieren hospitalizaciones prolongadas”, destacó Arguedas.
Las personas que llegan allí (como sucede con otros albergues de este tipo) son referidas por los servicios de Enfermería o Trabajo Social del HNN. Cada niño tiene derecho a que uno de sus padres (o un encargado) reciba los servicios.
“Ellos permanecen aquí durante el tiempo que su niño permanezca hospitalizado. Aquí reciben lo que necesitan: alimentación, baños, dormida, lavado de ropa”, manifestó Dixiana Camacho Barrientos, administradora de la Posada del Alivio.
Además, los niños que van a citas médicas, tienen un espacio para descansar, jugar y retomar fuerzas para el regreso a a casa.
Más allá de una posada, un hogar lejos de casa
La Posada del Alivio nació hace cuatro décadas gracias a una conversación entre el doctor Roberto Ortiz Brenes, presidente en ese entonces de la Asociación y el empresario José María Crespo. Ellos hablaron de las necesidades del HNN y vieron la limitación y los riesgos que enfrentaban las familias de pacientes en vulnerabilidad. Por eso se adquirió una primera casa para hospedar a familias que venían de Guatuso, Los Chiles, La Cruz, Punta Zancudo, Bribri, Sixaola, entre otros.
En este momento, hay 22 camas para descanso nocturno, 14 espacios para descanso diurno, cinco espacios para citas médicas y 40 espacios para aseo personal.
Las personas se quedan aquí el tiempo que es necesario, según las condiciones de cada paciente. Camacho explicó que mientras hay quienes solo requieren una noche, hay padres o madres que se quedan siete, ocho meses e incluso un año.

El 90% de sus huéspedes son mujeres entre 18 y 49 años, muchas de ellas jefas de hogar. El 17% proviene de comunidades indígenas.
Solo en 2024 La Posada del Alivio brindó más de 70.000 servicios esenciales:
- Más de 4.300 hospedajes
- 48.000 raciones de alimentación
- 6.300 servicios de lavandería
- 11.500 servicios de higiene personal
- 20 talleres de manejo emocional
Recursos insuficientes para demanda creciente
Sin embargo, la situación actual demanda un espacio mayor, para poder ayudar a más personas.
“El espacio se nos está quedando corto”, reconoció Camacho. “Tenemos una alta demanda. Necesitamos duplicar las camas, tener más espacios comunes, más baterías de baños y un comedor más amplio”.
Arguedas añadió: “hemos recibido llamadas que hemos tenido que rechazar porque estamos llenos. Y eso nos duele en el corazón”.
Por ello, en este 40 aniversario, buscan recaudar $1,5 millones (unos ¢750 millones).

Estos fondos se utilizarán para financiar la reconstrucción total del albergue a partir de 2026, duplicando su capacidad actual para ofrecer 41 espacios de hospedaje, mejorar la accesibilidad y ampliar los servicios básicos.
Arguedas aseguró que ya tienen el anteproyecto en curso, pero requieren ponerlo a trabajar.
¿Cómo ayudar a la Posada del Alivio?

Son muchas las formas en las que usted puede ayudar a que más familias de sitios alejados puedan acompañar a los menores internados en el Hospital Nacional de Niños o que deben desplazarse a citas de control.
SINPE Móvil: 7094-4274.
Cuentas bancarias de la Asociación Pro-Hospital Nacional de Niños, cédula jurídica 3-002-045191:
- Cuenta IBAN en colones BAC: CR23010200009447066885.
- Cuenta IBAN en dólares BAC: CR39010200009676307570.
También es posible colaborar con la donación de materiales, equipo y/o mobiliario. Puede consultar cómo hacerlo a través del correo laposadadelalivio@parquediversiones.com o al servicio de mensajería de WhatsApp: 7067-2748.
“Este es un proyecto para toda la población, para que quienes tienen la preocupación de un hijo enfermo tengan un lugar seguro y cómodo para descansar mientras lo acompañan”, concluyó Camacho.
