
Una investigación de la Auditoría Interna del MEP encontró registros de llamadas telefónicas entre la Dirección de Personal del Ministerio de Educación y un número celular de la diputada Gladys González Barrantes, de Grecia.
El informe, además, identificó a Martín Alfaro, asesor de González, como el encargado de hacer los “nombramientos” de educadores para la región de Grecia, aunque esa no es una labor asignada al Poder Legislativo.
La congresista negó ayer haber recibido una llamada telefónica de Personal del MEP, y aseguró que tampoco hizo llamadas.
“En mi oficina nunca se nombró a nadie. Mis asesores se encargaban de ayudar en la parte comunal”, aseveró González.
La Nación divulgó en marzo pasado que dos hijas de esta legisladora fueron ascendidas por el MEP el año anterior apenas lo solicitaron, aunque el plazo para pedir esos cambios estaba vencido.
Muy rápido. El caso de una de ellas fue tan expedito que recibió el ascenso mes y medio antes de presentar el dictamen médico con el que justificó su nombramiento.
La otra fue ascendida en solo 11 días hábiles.
Ambas pasaron de puestos de maestras a directoras en centros educativos de Grecia y Poás, poco después del cambio de Gobierno.
En aquel momento, la diputada aseveró: “Si usted me demuestra a mí que yo, en algún momento, he ido al Ministerio de Educación Pública, le pago un millón de colones (se ríe). Solo fui, si no me equivoco, el 2 de enero porque fui a desearle a un buen amigo feliz año nuevo, pero el señor estaba ocupado, entonces me salí, ni siquiera estuve cinco minutos”.
En una entrevista posterior, González reconoció que un asesor suyo visitó el MEP, pero alegó que lo hacía para pedir pupitres para las escuelas de Grecia.
