
Un informe de la Contraloría Estudiantil de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (Feuna) detectó un aparente pago irregular por ¢567.936 en dietas a representantes estudiantiles de las comisiones del directorio estudiantil de esa casa de estudios.
Por este caso, el órgano contralor recomendó al Consejo de Asociaciones Estudiantiles (Caeuna) la destitución del presidente de la Federación, Marco Víquez Fallas, así como la inhabilitación temporal por dos meses de Dilan Josué Gómez Arias, coordinador de la Comisión de Finanzas de ese Directorio Estudiantil.
El 18 de abril pasado, la Contraloría Estudiantil (Cefeuna) recibió una denuncia anónima sobre presuntas irregularidades en cuanto al pago de dietas en comisiones del Directorio Estudiantil (Deuna) de esa universidad.
Tras las denuncias, la Contraloría inició una investigación y determinó que dos sesiones fueron reportadas como ordinarias, pese a que correspondían a extraordinarias. Estas serían las correspondientes al 28 de enero y 13 de marzo, ambas del 2026. Esos reportes habrían sido firmados por Gómez Arias.
Tras hallar esas inconsistencias, el órgano contralor consultó al presidente de la Feuna. En un oficio de respuesta fechado el 6 de mayo, la Deuna explicó que se trataba de un “error material involuntario”.
El artículo 59 del Estatuto Orgánico establece que el Directorio Estudiantil se reunirá ordinariamente una vez cada quincena y extraordinariamente, cuando lo convengan sus integrantes, y agrega: “las coordinaciones de las comisiones devengarán dietas por cada sesión ordinaria del Directorio y, como máximo, dos extraordinarias, la dieta será el 50% de la correspondiente a la representación estudiantil del Consejo Universitario".
Según la Cefeuna, el monto de la dieta por representante estudiantil es de ¢28.815, por sesión.
De acuerdo con la investigación del órgano contralor estudiantil, estas inconsistencias en el reporte de las sesiones habrían permitido a representantes estudiantiles de la Deuna cobrar durante los meses de enero y marzo del 2026 dietas correspondientes a un total de tres sesiones extraordinarias por mes, pese a que el Estatuto solo autoriza dos.
Por ello, los montos que aparentemente se cobraron de forma irregular ascienden a ¢567.936, correspondientes a dos sesiones extraordinarias pagadas entre 11 personas.
El caso fue elevado ante el Consejo de Asociaciones Estudiantiles, que deberá decidir las eventuales sanciones.
Dilan Gómez Arias, coordinador de la Comisión de Finanzas de ese Directorio Estudiantil, confirmó a La Nación haber autorizado el pago de ¢567.936, pese a que solo se podían pagar dos sesiones extraordinarias.
“El error administrativo fue reportar una de las tres sesiones extraordinarias como ordinaria, pese a que yo sabía que solo podían pagarse dos. Yo sé que ahí se incurrió en una falta”, indicó.
Además, aseguró que entendería eventuales sanciones, como devolver el pago, por parte del Consejo de Asociaciones Estudiantiles, aunque señaló que no necesariamente aceptaría cualquier decisión que se tome en su contra.
Respecto a la inhabilitación temporal por dos meses recomendada por la Contraloría Estudiantil, indicó que considera que la medida es “un poco precipitada”, aunque señaló que esa decisión deberá tomarla el pleno.
Además, afirmó que el Consejo ya se reunió para discutir el caso, pero no se realizó una votación debido a que acordaron informarse más antes de tomar una decisión.
La Nación intentó conocer la versión del presidente estudiantil, Marco Víquez Fallas. No obstante, tras atender la llamada y conocer el motivo de la consulta, indicó que devolvería la comunicación; sin embargo, al cierre de edición no había respondido.
Supuestos mensajes: ‘Nadie va a cuestionar porque nadie sabe’
El informe del órgano contralor contiene una serie de supuestos mensajes intercambiados entre una persona denunciante anónima y el presidente de la Feuna, Marco Víquez. Las conversaciones habrían ocurrido entre el 26 y 27 de enero del 2026.
En los mensajes, la denunciante cuestiona el aparente pago de dietas por sesiones que, según señala, no se habrían realizado. Sin embargo, Víquez defendió continuar con los pagos debido a presiones de representantes estudiantiles que reclamaban una retribución económica.
“El 50% de los problemas ahorita es que dicen que no se les retribuye su trabajo”, dice uno de los mensajes atribuidos al jerarca estudiantil.
Incluso, en la conversación, Víquez afirma: “Ellos quieren sesionar por las dietas. No por reunirnos a ver temas (...). Ellos están pidiendo 100.000 o hacen un despi...”.
La denunciante le explica que la solución de Víquez es una “curita”, a lo que el presidente de la Feuna le habría dicho: “No es una curita, es darles lo que quieren”.
Según el informe, el intercambio inicia con Víquez solicitando registrar cuatro sesiones para permitir el pago de dietas, pese a cuestionamientos de la denunciante sobre si estas realmente se realizaron.
“Podes ir registrando las dietas porfa para que no nos agarre tarde. Poneles cuatro. Retribuimos en función de ‘trabajo’ y no sesiones”, señala el documento.
En las conversaciones, el Víquez también habría sostenido que considera justo remunerar otras labores de los representantes estudiantiles, como actividades electorales o la organización de la Semana Morada.
“Todo eso cuenta. Y está bien remunerarlo. Nadie puede cuestionar por eso. Y nadie lo va a hacer porque nadie sabe", señala.
Posteriormente, los mensajes giran en torno a realizar sesiones únicamente para cumplir el requisito formal y habilitar el pago de dietas.

Situaciones similares habrían ocurrido en la anterior Feuna
En otro fragmento citado por la Contraloría Estudiantil, Víquez señala que situaciones similares supuestamente ocurrieron en administraciones anteriores.
“(Una expresidenta de la Feuna) pagó dietas por sesiones inexistentes. Pago 4 dietas por 4 días de mes antes de terminar gestión. La U no revisa esas cosas realmente“, habría dicho el presidente estudiantil.
La denunciante le reprocha a Víquez que, independientemente de lo ocurrido en administraciones anteriores, el pago de dietas por sesiones inexistentes podría generarles problemas a quienes gestionaban esos pagos, más allá de las personas que eventualmente las recibían.
El intercambio continuó con Víquez supuestamente justificando su actuar al señalar que se trataba de estudiantes y personas jóvenes, por lo que consideraba que no debían “ahogarse en un vaso de agua” por la situación.
Según el informe, Víquez también habría argumentado en el intercambio de mensajes que en otras administraciones “se digitaba” ¢100.000 mensuales y “no les hicieron absolutamente nada, porque el Movimiento Estudiantil (ME) tiene autonomía”.

