
La cuarta edición del Salón Nacional de las Artes Plásticas fue “una de las que mayores esfuerzos demandó a sus organizadores”, reportó La Nación el 10 de febrero de 1976.
Se trata de un torneo artístico que fue creciendo con el pasar de los años, al punto de alcanzar un total de 80 participantes. Se incorporó la categoría de fotografía artística, lo cual fue calificado como un “evidente acierto”.
Se destacó la inclusión en el Salón de Honor de Francisco Amighetti y Francisco Zúñiga. También César Valverde presentó “una composición cuya dinamicidad no pudo pasar inadvertida”.
Entre los que no fueron incluidos en la categoría de honor, destacó el nombre poco frecuente en el ámbito artístico de Vilma Ickowicz, quien presentó una pintura que sorprendió a muchos espectadores. También se reconoció el trabajo de Virginia Vargas, cuya acuarela “Patio” fue un resumen de su potencialidad artística en esa técnica.
Asimismo, el premio de escultura fue adjudicado a Olger Villegas.
La crónica describe una “inusitada” reacción de los participantes en dibujo luego de que los jueces declararon desierta la premiación.
“Se autoadjudicaron el premio. Con ello no ganaron respeto ni calidad, pero fue parte de lo contemplado en el complejo y susceptible mundo de las artes. En tanto haya diferencia de criterios, de calidades y de reacciones, habrá certeza de que el mundo de la creación plástica no está solo”, indicó.
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