
La enorme influencia de las historietas colocó a Superman como un ícono de la cultura popular. El dibujante Carlos Enrique Figueroa se cuestionó por qué la fuerza de las historietas, también llamadas revistas cómicas, no podía usarse para material educativo.
“¿Por qué no sustituir a Batman por Braulio Carrillo, a Superman por Simón Bolívar, y contar a los niños cuentos reales e importantes?“, indicó La Nación el 4 de marzo de 1976.
Figueroa, de 32 años, creó la revista “Tricolor”, con el fin de que llegue a todas las escuelas del país con un tiraje anual de 600.000 ejemplares. Cada edición será de 30.000 revistas (cantidad poco usual en el país) y se imprimirá a todo color.
“Tricolor” cuenta con una serie de personajes fantásticos, con nombres y apariencia costarricense, como Nandayure, la joven que recrea el nombre de la leyenda nacional.
La revista servirá para recaudar fondos, y al ser financiada por medio de anunciantes, se distribuirá gratuitamente en las escuelas. Las maestras podrán cobrar sumas simbólicas, que se destinarán a la construcción de bibliotecas.
Aunque tenga anuncios, estos tendrán mensajes educativos sobre lo que hace cada empresa, y “no serán esas aburridas y trilladas letanías publicitarias”.
En marzo empezó la serie de 20 revistas que saldrán a lo largo del año. Contiene secciones de historia, geografía, gramática e incluso juegos que estimulan la creatividad infantil.
El grupo de trabajo de Figueroa incluye dibujantes, un profesor que asesora el aspecto didáctico y algunos redactores.
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