
El artista Ricardo Ulloa Barrenechea presentó su crítica de la ópera María, de Alcides Prado, en el Teatro Nacional.
La obra contó con la participación de algunos miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional y los cantantes María de los Ángeles Calvo, Marco A. Quesada, Rafael Ochoa y Víctor Manuel Rojas, además de un nutrido coro y equipo de colaboradores.
La historia trata de Juan Andrés, un peón que se enamora de María, la hija de su patrono. Por culpa del protagonista muere María, y al enterarse de su muerte, Juan Andrés muere también de pena y dolor.
El primer acto es bullicioso, animado, con bailes y fiestas. El segundo se mueve en torno a la muerte de María, con un carácter más severo.
El estilo musical es catalogado de heterogéneo, evocando momentos de la zarzuela española con matices folclóricos, matizados por el romanticismo de principios de siglo.
Para el crítico, lo mejor de la ópera “es el conjunto de melodías frescas y agradables que mucho dicen a favor de un compositor acostumbrado a estructurar canciones y, desde luego, el enlace de algunos solos con los coros es efectivo”.
No obstante, cuestionó la escenografía y el libreto. “¿Qué hace en una finca de café esa norme mole central que recuerda un arco con estructuras coloniales?”.
Sobre el libreto, dijo que “no cumple con una función dramática”.
Afirmó que prefiere recordar de María lo que Prado “nos regala sin regateos y a manos llenas: una música de gratas melodías y logrados efectos corales”.
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