
La presidenta de Argentina, María Estela Martínez de Perón, fue tomada prisionera por efectivos de las fuerzas armadas y trasladada al sur del país, en las primeras horas del 24 de marzo de 1976.
Esta acción fue interpretada por los observadores como el comienzo efectivo del golpe de Estado militar, que se venía gestando desde hace varios días.
Según las fuentes, el helicóptero que debía llevar a la presidenta desde la Casa de Gobierno a la residencia oficial, la trasladó en cambio al Aeroparque de Buenos Aires, a tres kilómetros del centro de la ciudad.
Poco después, fue trasladada a la residencia El Messidor, en la provincia de Neuquén, a 1.100 kilómetros al sureste de la capital, la cual pertenece a la gobernación de dicha provincia.
Mientras la presidenta era arrestada, efectivos del Ejército comenzaron a tomar acción efectiva con el control de puntos estratégicos de Buenos Aires.
Frente a las oficinas de la United Press International (UPI), pasó en la madrugada un transporte de tropas a oruga y dos camiones repletos de soldados con rifles y ametralladoras.
Uno de los corresponsales de UPI vio que decenas de soldados se habían estacionado en la calle frente a la sede del Automóvil Club Argentino, a poco más de tres kilómetros del centro, cortando además el camino en una extensión considerable de la Avenida Libertad, una de las más importantes arteria que atraviesan a Buenos Aires.
Además, contingentes de soldados se dirigieron a tomar posiciones en las cercanías de la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno.
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