
Las delegaciones de bomberos de Liberia y Managua, la capital de Nicaragua, estrecharon lazos de amistad en un convivio en la ciudad guanacasteca, el 18 de enero de 1976.
Los nicaragüenses expresaron su gratitud por la ayuda que los liberianos brindaron luego del terremoto que devastó Managua el 23 de diciembre de 1972 y dejó más de 19.000 fallecidos.
El Cuerpo de Bomberos de Liberia fue el primer contingente de ayuda que llegó de fuera del país, movilizado la madrugada después del desastre, al mando del teniente Orlando Armas Rivas.
El grupo iba provisto de vituallas, medicamentos, algunos alimentos y primeros auxilios. Asimismo, los bomberos nicaragüenses fueron de los primeros en llegar a Tilarán cuando ocurrió la catástrofe ocasionada por el volcán Arenal, el 29 de julio de 1968.
En la actividad, los bomberos de Managua entregaron diplomas de reconocimiento y gratitud a los nacionales. También desfilaron por las principales calles de Liberia y tomaron parte de una misa de tropa, oficiada por el presbítero Armando Hernández, en el templo parroquial de la localidad.
La delegación que llegó desde Nicaragua estaba integrada, entre otros, por el mayor René Selva Lanusa, el segundo comandante del Cuerpo de Bomberos de Nicaragua; y los capitales, doctor Octavio Argüello Varela, ingeniero Marcos Sandoval Martínez, Enrique Alemán Morín, doctor Macario Estrada López y Jenaro Méndez, asesor de economía de la benemérita.
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