Joselyne Ugarte Q. 20 agosto
Los vendedores ambulantes han tomado zonas que antes no frecuentaban tanto. En la imagen, ventas ambulantes frente al Hospital San Juan de Dios. Fotos Melissa Fernández.
Los vendedores ambulantes han tomado zonas que antes no frecuentaban tanto. En la imagen, ventas ambulantes frente al Hospital San Juan de Dios. Fotos Melissa Fernández.

En los últimos meses, los policías municipales comenzaron a ver caras nuevas entre los vendedores ambulantes y además en zonas donde antes no había.

El mensaje es claro, los negocios informales han ido en aumento, como explicó Deytel Beita, director a.i. de la Policía Municipal.

Por esta razón, la Municipalidad de San José (MSJ) puso en marcha una ofensiva para enfrentar el fenómeno de los últimos dos o tres meses. La estrategia que comenzó en agosto implica pagar horas extra para tener más policías en las calles los fines de semana.

Para el Ayuntamiento el reto es garantizar el libre tránsito peatonal, pues solamente cuentan con 320 policías. Por esa razón, necesariamente deben coordinar con la Fuerza Pública y otras instituciones, en el intento de contender el crecimiento de las ventas ilegales y la criminalidad.

Según Beita, aumentaron la cantidad de policías que trabajan en el turno que comprende entre las 12 mediodía y las 10 p.m. Generalmente en ese horario contaban con 70 o 80 efectivos, y ahora tienen entre 100 y 120.

Pasos peatonales, la avenida central, avenida cuatro, algunos sectores de la avenida segunda, el parque la Merced, las inmediaciones de los mercados de la Coca Coca, Central y Borbón, son los sitios frecuentes de estas personas.

“Son sitios predilectos en donde hemos notado que aparte del grupo habitual al que estábamos acostumbrados, se ha prácticamente duplicado la presencia de vendedores, de hecho ya las caras no son conocidas”, señaló Beyta.

El jefe policial comentó que además se expandieron a otras zonas de la capital, como los alrededores de la Junta de Protección Social (JPS), del Hospital Nacional de Niños (HNN), a las cercanías del Hospital San Juan de Dios (HSJD), del Calderón Guardia e incluso a La Uruca, en las afueras del Hospital México.

Tanto Beita como el alcalde de San José, Johnny Araya, atribuyen el fenómeno al aumento de la migración.

“Las personas que están ingresando a nuestro país, por diversas circunstancias, no necesariamente van a poder ubicarse todas en el mercado laboral formal, sino que están alimentando la informalidad y eso lo vemos con preocupación, puesto que genera un gran caos en la ciudad”, comentó Beita.

El alcalde, con larga experiencia en ese gobierno local, reconoce que este ha sido un problema desde hace muchos años, el cual casi se puede considerar una “problemática casi que universal”, pues se da en todas las ciudades del mundo.

”En los últimos meses hemos notado un crecimiento del fenómeno de las ventas ilegales que yo lo asocio al aumento de migración, porque hay mucha población nicaragüense (aunque no exclusiva, pero sí importante), en el comercio informal", expresó Araya.

En la foto, vendedores frente al Hospital Nacional de Niños donde la Policía Municipal identificó un aumento de estas personas. Foto: Melissa Fernández.
En la foto, vendedores frente al Hospital Nacional de Niños donde la Policía Municipal identificó un aumento de estas personas. Foto: Melissa Fernández.
Más apoyo de instituciones

En mayo anterior el Observatorio de Comercio Ilícito de la Cámara de Comercio de Costa Rica, presentó los resultados de un estudio desarrollado por Demoscopía. Este indicaba que en la capital hay entre 5.000 y 5.500 vendedores ambulantes.

Más del 50% era de nacionalidad nicaragüense, les seguían costarricenses. También habían colombianos, salvadoreños, haitianos y, cada vez más, venezolanos.

El estudio también reveló que alrededor del 70% de las personas que venden en las calles, son mujeres.

Jason Chaves, director ejecutivo del Observatorio, comentó que para entonces se empezaba a evidenciar el inicio de una posible crisis migratoria que era un augurio de la problemática que denuncia la municipalidad.

"El impacto lo podemos ver desde varias aristas. Primero, es una afectación directa al sector formal de la economía que establece sus negocios y sus comercios pagando todas las obligaciones legales (patente municipal, pago de impuestos y seguro de trabajadores.

”Por otro lado, hay una afectación directa al consumidor, puesto que existe un riesgo asociado a la venta de alimentos, medicamentos y cosméticos, que podrían tener un impacto en la salud", comentó Chaves.

El vocero recalcó que es necesario la participación de distintas instituciones en la contención del problema, pues durante años la Policía Municipal ha estado trabajando de lleno en el problema, pero requiere más apoyo.

“Ante fenómenos externos como en este momento, pareciera ser que la contención se dificulta, porque el flujo migratorio y la cantidad de personas en la calle es mayor. Lo que creemos es que no debe ser un abordaje que dependa únicamente de la policía municipal”, comentó Chaves.

Vendedores ambulantes en la zona de San José centro, quienes permanecen sobre todo en el bulevar, para ofrecer sus productos a los transeúntes. Fotografía: Cristina Solís Cabrera
Vendedores ambulantes en la zona de San José centro, quienes permanecen sobre todo en el bulevar, para ofrecer sus productos a los transeúntes. Fotografía: Cristina Solís Cabrera
Recuperación de espacios

Ante esta realidad, la directriz desde la Alcaldía ha sido garantizar el libre tránsito peatonal con controles más frecuentes.

“No podemos resolver temas sociales entregando los espacios públicos de la ciudad al comercio informal. Eso más bien es una amenaza a todo el desarrollo de las actividades económicas que son generadoras de empleo, como turismo, cultura y comercio”, advirtió el alcalde josefino.

Araya detalló que como parte de las acciones también reconstituyeron el Consejo de Seguridad Cantonal en el que participan prácticamente todos los jerarcas de los cuerpos policiales del país y representación del Concejo.

Este foro lo conforman el ministro y viceministro de Seguridad Pública, jerarcas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y de la Policía de Tránsito, representantes de la Dirección de Migración y Extranjería, del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) y de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS).

La idea es mejorar la coordinación entre los cuerpos policiales y además del comercio informal, buscan contener los hechos criminales en la ciudad, basados en las estadísticas del OIJ sobre los sitios y las horas más conflictivas.

“No hay duda, nosotros hemos detectado que en el comercio informal se desarrolla también de manera solapada, una red de distribución al menudeo de drogas y también se esconden entre muchas de las ventas ambulantes, otros tipos de actos delictivos”, comentó Araya.

Aunque aún no hay fecha para la próxima reunión del Consejo de Seguridad, el tema de la ventas ambulantes será prioritario.

Randall Picado, director de la Fuerza Pública en San José, confirmó que con el inicio del nuevo gobierno, por instrucción del actual ministro de Seguridad, Michael Soto; empezaron con una mayor presencia en San José, en coordinación con la Policía Municipal.

“Nosotros sí hemos incrementado el accionar policial en la zona. Especialmente con las disposiciones de los nuevos jerarcas de Seguridad, con los megaoperativos y los controles (...) Hicimos un cambio operativo en la Policía Metropolitana, cambiamos roles, hicimos algunas variantes, siempre pensando en criminalidad, no en un problema de migración”, comentó Picado.

Vendedores ambulantes en el costado este del Hospital San Juan de Dios el sábado anterior. Fotos: Melissa Fernández.
Vendedores ambulantes en el costado este del Hospital San Juan de Dios el sábado anterior. Fotos: Melissa Fernández.