Los trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son condiciones que afectan la salud física y mental. No todo desorden en la forma de comer es un trastorno, pero es crucial diferenciarlos para acceder a tratamientos adecuados y mejorar la calidad de vida de las personas.
¿Qué son los TCA y qué no son? En esta nota resumimos los principales y sus diferencias.
Primero es necesario tener claro que no todo desorden en la forma de comer es un trastorno o llegará a serlo.
“La confusión entre estos términos no solo afecta la comprensión, sino también el acceso a los tratamientos adecuados”, manifestó en una entrevista anterior Ingrid Arias Trejos, quien se especializó en este tipo de trastornos.
Como su nombre lo indica, los desórdenes son patrones desordenados de alimentación. Dentro de estos patrones irregulares están saltarse comidas de manera habitual, hacer ejercicio en exceso y someterse a dietas estrictas sin supervisión.
Durante una campaña realizada el año pasado, la psicóloga Francella Jaikel Hernández, explicó que muchos mitos hacen que se englobe como un trastorno algo que no lo es.
“Se nos olvida que puede haber muchos grises de desórdenes que podrían evitar un TCA si se detectan a tiempo y así mejorar la calidad de vida de estas personas. Si los desórdenes, esta escala de grises, se detectan a tiempo, podemos salvar vidas”, señaló Jaikel.
Entonces, ¿qué sí es un desorden alimentario?

Hay varios trastornos alimentarios. Estos son los más comunes:
Atracón. Episodios recurrentes (al menos uno por semana durante tres meses) de comer en exceso (aunque no tenga hambre). Se pierde el control. Usualmente, cuando la persona está en este episodio no puede controlar el seguir comiendo y dice estar “en trance” mientras lo hace.
Anorexia. Se tiene una imagen distorsionada del cuerpo. La persona mantiene dietas excesivas que llevan a pérdida seria de peso. Hay un miedo patológico a engordar.
Bulimia. Fuertes episodios de atracones. Sin embargo, a diferencia del trastorno por atracón, la persona con bulimia experimenta culpa y luego del atracón busca una “conducta compensatoria”, como vomitar o tomar laxantes o purgarse, o sobreejercitarse para “deshacerse del peso ganado”.
Pica. Comer o lamer cosas sin valor nutricional: tierra, pegamento, yeso, ceniza, papel.
Regurgitación o trastorno por rumiación. La persona regurgita la comida sin digerir o es parcialmente digerida varias veces. Esta comida se vuelve a masticar y se traga o se escupe.
