
El video de un estudiante que le sacó un arma blanca a otro alumno luego de que este le golpeara la cabeza causó conmoción esta semana en el Liceo Unesco en Pérez Zeledón.
Si bien la madre del menor, de 14 años, reconoce que la acción de su hijo no fue correcta y no la justifica, también contó lo que el colegial habría estado sufriendo en el centro educativo que, asegura, no ha actuado ni con el tema de acoso escolar ni tampoco brindando apoyo a su hijo que presenta algunas condiciones.
La mujer, quien solicitó el resguardo de su identidad, comentó que antes de que ocurriera el incidente que quedó grabado en un video el martes 21 de abril, ella había alertado al colegio de que su hijo estaba sufriendo bullying, sin embargo, fue hasta después de lo acontecido que ella conoció todo lo que habría vivido el alumno de octavo año que, según dijo, presenta TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), 2% de autismo y dislexia, condiciones a las que, según dice, el colegio no le ha brindado acompañamiento.
Hasta hace pocas semanas solicitaron el expediente del estudiante, asegura.
Asalto, agresiones y amenazas
El video que circuló en redes sociales muestra cómo el estudiante le reclama a otro alumno que le devuelva algo. Mientras esto ocurre, llega otro colegial y lo golpea detrás de la cabeza. En ese momento, las voces de otras personas se escuchan decir: “¡Dele, dele!”, para que el muchacho que lo golpeó por la espalda continúe pegándole; es entonces cuando la aparente víctima de bullying se devuelve y saca un cuchillo de la parte trasera de su pantalón. En ese instante, se va caminando detrás del otro joven que se fue corriendo tras recomendación de los presentes. El video que se viralizó en Internet no muestra qué más sucedió.
La madre comentó que lo que su hijo reclamaba eran ¢8.500 que le habrían robado; además, explicó que él andaba el cuchillo porque lo llevó a clases de Artes Industriales para poder pelar cables. Dijo que le sorprende cómo en el centro educativo no se dieron cuenta que su hijo ingresó con el arma blanca.
El cuchillo, afirma, es parte de una colección de objetos de manga de su hijo.
La mujer, quien narró inicialmente lo ocurrido al canal TV Sur Pérez Zeledón, contó a La Nación que ella ya tenía sospechas de que a su hijo le estaba pasando algo. Afirma que desde febrero él no quería ir al colegio y se devolvía a la casa diciendo que no había clases. Entonces, la orientadora la llamó porque el estudiante tenía muchas ausencias.
“Cuando abordo la situación en casa, él me comentó que dos compañeros del aula, más otros muchachos de otras secciones lo estaban molestando. Pido cita con la orientadora para decirle lo que me dijo mi hijo. Le hablo de dos nombres, dijo que iba a abordar la situación. Esto fue a finales de febrero e inicios de marzo. Después de eso no me comunicó nada. De ahí, por parte del colegio, no me doy cuenta de nada más… hasta el martes que me llaman de la dirección diciéndome que lo tienen retenido”, contó la madre.
Según la mujer, cuando fue al colegio supo lo que pasó y se le notificó posteriormente que su hijo estaba suspendido por 10 días y que le informarían cómo avanzaba el proceso. Luego de esto ella acudió al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) “por iniciativa propia para dar declaración y denunciar al colegio”.
“Cuando mi hijo habla con la psicóloga es cuando él se abre”, agregó la mamá.
El menor contó al PANI, dice la madre, que desde el año pasado sufre agresiones físicas y emocionales que no había externado porque en apariencia lo habrían amenazado de muerte y le dijeron que también dañarían a su familia si hablaba, porque los supuestos agresores “tenían a la chusma de su lado”.
“Con la psicóloga él contó que le han pegado y lo han asaltado varias veces, y alumnos más grandes le cobran peaje dentro del colegio. Además, lo quemaron con un cigarro y con un filo de una navaja le cortaron el tobillo”, detalló.

Lo dicho por el estudiante relacionado con el cobro de peaje para transitar por los pasillos del Liceo Unesco ya había sido revelado a La Nación por otra madre, quien aseguró que el 7 de abril les enviaron una circular en la que el director Henry Araya Orozco invita a padres de familia a conversar con sus hijos sobre la importancia de una sana convivencia y que, en caso de conocer que los cobros ocurren, que se le informara al docente guía y orientadores. Este medio tiene copia del documento.
“Mi hijo dijo que estaba cansado y que él no es un pendejo. Ya no quería ir al colegio. Siento que la institución aborda mal la situación, uno no sabe cómo son los protocolo en sí”, agregó la madre.
Luego del incidente, el colegio denunció lo ocurrido ante la Fiscalía Penal Juvenil. La madre fue llamada y ahora está a la espera de conocer lo que continúa en el proceso.
“No justifico lo que mi hijo hizo. Sé que mi hijo cometió un error. Espero que se solucione de la mejor manera. Que esto sirva de experiencia. Nosotros estamos apoyando mucho a mi hijo, somos una familia unida con principios, estamos para apoyarlo. Cometió un error pero hay que ver que hay detrás”, finalizó.
La Nación consultó al MEP si tenían conocimiento de que este alumno sufría bullying, tema que otra madre había comentado a este medio; sin embargo, para el cierre de este artículo no se obtuvo respuesta.
