Clifford y Chloe son dos de los perritos rescatados en la calle durante la romería de este año. Los encontraron el 1.° de agosto cerca del Paseo Metrópoli, en Cartago; estaban solos y un tanto delgados. Un equipo apoyado por la Municipalidad de Cartago los llevó a un albergue, junto con otros 16 “perromeritos”, con la esperanza de darlos en adopción. Nathaly Hernández llegó a adoptar a Chloe, quería a la hembra, pero no pudo resistir la mirada triste del hermano. Las fotos viajaron rápido por chat y, con el apoyo de su familia, se llevó a los dos a su hogar en barrio Asís, en el mismo cantón.
Los cachorros, que tienen tres meses de nacidos (estimaron su fecha de nacimiento el 2 de mayo), pusieron a todos miembros de la familia “de cabeza”.
Nathaly Hernández relató que, en su casa, todos son amantes de los animales y, hace diez meses, falleció la última integrante de una pareja de perritos hermanos que vivieron 11 años con ellos.
“Ya pasamos el duelo y siempre es necesario tener la alegría que ellos nos dan y, como no viven chiquitos aquí con nosotros, son los bebés de la casa. Andábamos en busca de una perrita para adoptar; tengo dos amigos que trabajan en la Municipalidad de Cartago y me comentaron del lugar y que ahí podía adoptar. Llené los papeles del Centro Municipal de Educación para el Cuido Animal Cartago (CMECA) desde antes de la romería, pero, cuando me llamaron para la cita, no pude ir.
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“Mi mamá siempre nos decía que esperáramos porque la Virgen de los Ángeles nos tenía preparada la perrita y dicho y hecho. Queríamos una perrita de máximo un año, para que se adaptara a nosotros y para que nos durara muchos años.
“El 1.° de agosto, fuimos a la romería y mi mamá y yo vimos donde llevaban perritos y nos imaginamos que los estaban rescatando. Entonces, me metí a la página de CMECA a ver cuáles perritos había en adopción. Me volví a comunicar con ellos y ya estaba aceptada la solicitud de adopción y mi hermana vio a Chloe, que era perrita y la idea era adoptar solo una.
“El día de la cita, vimos muchos perritos, una belleza, todos deseosos de ser adoptados, me chupaban la mano como diciéndome ‘llévame’, pero mi papá se fue directo a buscar la cachorrita que ya habíamos visto en la página y, cuando la encontró, estaba junto al hermanito (él tenía el nombre de Bear, en ese momento).
“Nos muestran a Chloe, la perrita, y el hermano se quedó sentado con esos ojitos, mirando con carita triste, viendo que teníamos a la otra alzada y sentí un dolor en mi corazón de ver eso, que pedí que me lo pasaran para abrazarlo. Cuando alcé al negrito, me empezó a chupar toda la cara. De inmediato, envié una foto al chat de la familia para que escogiéramos cuál de los dos y mi hermano se ofreció a encargarse con los gastos de uno de ellos para adoptar a los dos, porque qué injusticia separarlos“, contó Hernández con mucha emoción.
Los cachorros se adaptaron de inmediato al hogar, en el cual se decidió que siempre debe haber un animalito como parte de la familia. Hubo amor mutuo.
Con el apoyo de la Asociación ABA Animal, los perritos salieron del CMECA con dos vacunas, desparasitados y castrados. En casa, los recibieron con comida, tazas, camas, cobijas y juguetes.
‘No estoy de acuerdo con comprar animales’
A Sandra Villalobos Valverde, madre de Nathaly, no le preocupa el tamaño que los cachorros lleguen a tener, porque de todos modos van a estar con la familia.
“Yo no estoy de acuerdo en comprar los animales, porque ellos no son mercancía, y hay muchos que se pueden rescatar para darles amor. A diferencia de muchas asociaciones, el Centro cubre todos los gastos, no nos cobraron nada y el único requisito es darles mucho amor”, explicó.
“La perrita es la más terrible de los dos, brinca mucho, come muy rápido. Él es más tranquilo, pero es quien inicia las travesuras; ya me rompieron dos pares de sandalias. Ellos duermen en la camita de la perrita que se nos había muerto y tienen la libertad de andar por toda la casa, incluso de subirse a los sillones; siempre están bien pegaditos. Queremos educarlos para que no sean agresivos, y sean dóciles”, contó la madre.
Próximamente, Clifford y Chloe serán asegurados por la familia para llevar su control médico, al igual que cualquier miembro de la familia.
El CMECA rescató 18 perritos en la romería, de los cuales aún hay 10 en busca de un hogar. Si usted está interesado, puede contactarlos al teléfono 2550 4691 o escribir a bienestaranimal@muni-carta.go.cr.
‘Estoy en el trabajo y deseo venirme a la casa’
Para Nathaly Hernández, lo sucedido es como si hubiesen llegado dos bebés a la casa. “Yo estoy en el trabajo y deseo venirme a la casa. No tengo hijos porque soy estéril y esto llena ese deseo de ser madre. En los animalitos, damos ese amor maternal que uno tiene dentro. A veces, la gente juzga cuando uno trata a los animalitos como personas o bebés, pero uno pide que entiendan la situación cuando no podemos ser padres.
“Nos ayudan también cuando estamos estresados e, incluso, cuando estamos con una depresión; con ellos se nos olvida todo”, recalcó Nathaly.