
En cuatro semanas como estudiante de primer ingreso de la Universidad de Costa Rica (UCR), Caleb Emilio Mora Carvajal, de 18 años, ha enfrentado variados desafíos que lo han obligado a esforzarse más de lo usual. Lo que ocurre, lo atribuye, en cierta parte, a las debilidades del sistema educativo, pues afirma que hay muchas destrezas que no aprendió en el colegio.
La vivencia de Caleb es la de muchos nuevos universitarios este 2026: universidades privadas y públicas de Costa Rica revelaron a La Nación que aún este año reciben estudiantes que presentan grandes rezagos en lectoescritura, Matemáticas, Química, Biología, Física Matemática e inglés.
“Me ha ido bien en inglés, pero por medios propios. El inglés del colegio es un poco deficiente. La Matematica aunque era de los mejores, el número uno en clase, pasé a no ser de los mejores ahora, me cuestan bastante algunos temas y siento que me ha costado la intensidad de las clases de hasta cuatro horas. Vemos demasiada materia”, confió Caleb Mora, estudiante de Bachillerato y Licenciatura en Matemática pura en la Universidad de Costa Rica.
El universitario continuó: “El colegio me maleducó de manera que se veía un tema en varias clases, siento que ha sido lo más complejo”.
El joven, graduado del Colegio de Orientación Tecnológica de Barbacoas, en Puriscal, agregó que otro desafío ha sido adaptarse a la densidad de la materia vista en clase, y aprender de habilidades blandas para los proyectos en grupos que debe realizar con sus compañeros.
“Es algo complejo para alguien que sale de colegio público. Cosas tan básicas como hacer ensayos sencillos los tuve que aprender por mi cuenta”, agregó.
A los retos agrega lo dificil que ha sido comprenderle a los profesores universitarios.
“Explican rápido como si uno supiera del tema. No sé si es que entiendo lento. Me he visto en la obligación de aprender por mi cuenta. Ha sido un fallo del sistema porque no me ha enseñado a aprender habilidades sino a memorizar líneas, conocimiento, fórmulas o resultados, creo que eso sería lo que más me ha afectado”, contó Caleb.
El estudiante afirmó, eso sí, que quizá la situación sería más compleja, sin embargo, en comprensión de lectura no ha enfrentado tantas dificultades porque lee por gusto. Sabe que quien no tiene el hábito de la lectura, sí la pasa mal al llegar a la universidad, pues recuerda que en el colegio, si acaso, asignaban lecturas de dos páginas.
“Se les inculca la memorización y el facilismo”
Juan Valverde Soto, profesor de Física Matemática, con 22 años de experiencia, narra lo que se vive en secundaria, pues desde el colegio los docentes detectan las debilidades con las que los estudiantes terminan llegando a las universidades.
El docente de un colegio técnico y de otro académico, explica cómo los estudiantes de últimos años de secundaria llegan a sus clases con bases deficientes de matemáticas, materia que es clave para la asignatura que imparte.
La debilidad en matemáticas que presentan afecta también el desempeño de los estudiantes en las especialidades que se imparten en los centros educativos técnicos.
También, reconoce que los alumnos tienen deficiencias en la comprensión lectora y que esto ocurre, sobre todo, porque no se les ha inculcado el hábito de leer y entender.
“Y ni qué decir de la parte lógica. En todas las materias he observado que a los chicos se les inculca la memorización y facilismo. Memorizan cuestionarios y folletos y eso se les va a olvidar”, explicó el profesor.
Valverde lamentó que una gran parte de que los estudiantes no tengan habilidades bien desarrolladas, considera que esto se debe, en parte, a la labor de muchos docentes que deciden “no complicarse”.
“No evalúan como debe ser, no hacen rúbricas, ni el trabajo cotidiano y la gran mayoría pasan. Van arrastrando deficiencias que no han sido evaluadas y llegan con rezagos”, afirmó, el docente, quien cree que las debilidades y vacíos en el estudiantado se han presentado en los últimos 10 años.
En los últimos años, la reprobación de los colegiales ha caído en Costa Rica.
En los siete años comprendidos entre 2010 y 2017, en promedio, los quedados representaron el 19,4% de los matriculados. El dato baja a 5,96% en promedio para los años entre 2018 y 2023.
De los 13 años en estudio, brindados por el Ministerio de Educación Pública (MEP), el valor máximo se presentó en 2010 con un 22% de reprobados, mientras que el 2020 tiene el registro más bajo con 2,3%.