Juan Fernando Lara Salas. 14 febrero
En julio del 2019, las autoridades de la UCR presentaron avances de sus acciones para disminuir el acoso sexual en sus sedes durante una conferencia en la sede de Liberia, Guanacaste. El anuncio lo hizo el rector de la institución, Henning Jensen (tercero a la derecha), en compañía de sus vicerrectores. A la izquierda de Jensen, Marlen León, vicerrectora de Docencia. Fotografía: toma de video de transmisión de conferencia de prensa en Guanacaste.
En julio del 2019, las autoridades de la UCR presentaron avances de sus acciones para disminuir el acoso sexual en sus sedes durante una conferencia en la sede de Liberia, Guanacaste. El anuncio lo hizo el rector de la institución, Henning Jensen (tercero a la derecha), en compañía de sus vicerrectores. A la izquierda de Jensen, Marlen León, vicerrectora de Docencia. Fotografía: toma de video de transmisión de conferencia de prensa en Guanacaste.

La Universidad de Costa Rica (UCR) archivó una causa disciplinaria abierta el año pasado contra el entonces director de la sede de Guanacaste, Édgar Solano Muñoz, a quien se le investigaba porque supuestamente se negó a dar información sobre una presunta red de tráfico de drogas y prostitución que operaba en ese recinto educativo.

La situación motivó a que el 12 de setiembre, el rector, Henning Jensen, ordenara la apertura de un procedimiento disciplinario.

Se le encomendó a una comisión instructora institucional determinar si el director tenía información sobre la supuesta operación de la estructura delictiva en la sede universitaria y habría evitado colaborar con el equipo que la institución conformó para esclarecer esos hechos.

“La medida considera que existió falta de colaboración por parte del funcionario cuando el equipo de investigación designado por la institución lo contactó para indagar sobre la situación experimentada en la Sede”, informó la UCR en un comunicado en aquel momento.

Cuando se abrió la causa disciplinaria, Solano presentó su renuncia en medio de presiones de la comunidad académica para que dejara su puesto, pues exalumnas y funcionarias, además lo señalaban por presunto hostigamiento sexual y porque, aparentemente, tuvo relaciones con estudiantes.

La carta de renuncia Solano consta únicamente de dos frases, en las que el funcionario dice que se aparta del cargo de director “en aras de restablecer la estabilidad y normalidad en la sede de Guanacaste” y de ejercer su derecho a la defensa.

Pese a haber dejado el cargo, Solano permanecía como funcionario universitario.

De acuerdo con Jensen, mientras se desarrollaba el proceso de investigación, Solano sería reubicado en algunaoficina que debía definirse.

“Durante el proceso, Solano se mantendrá desarrollando acciones administrativas y de investigación, pero que a partir de hoy, se separará por completo de cualquier labor que implique contacto con la población estudiantil”, informó en aquel momento la vicerrectora de Docencia de la UCR, Marlen León.

Pasados cuatro meses desde la apertura de la causa disciplinaria, la Rectoría Universitaria acogió una recomendación de la Comisión Instructora Institucional de archivar la causa ante la imposibilidad de comprobar si Solano cometió las faltas que se le atribuían. Así lo indica la resolución R-25-2020 del 22 de enero anterior.

"La amplitud de los hechos denunciados, que no cuentan con una definición precisa de los elementos de tiempo, modo y lugar que permitan identificarlos de forma fidedigna, impide alcanzar el grado de certeza requerido para imponer una sanción, por lo que en aplicación de los principios del debido proceso debe exonerarse al funcionario y ordenar el archivo del expediente”, se argumentó en la resolución firmada por el el rector a.i., Fernando García.

La decisión de archivo del expediente se debe a la existencia de “duda razonable en cuanto a la comisión de las faltas acusadas por parte del señor Édgar Solano Muñoz”, según el texto.

Señalamientos

En semanario Universidad de la UCR, publicó el 10 de setiembre del 2019 que alumnas, exalumnas y funcionarias señalaban a Solano de haber incurrido en múltiples actos de acoso, intimidación a profesoras y de sostener relaciones sexuales con estudiantes.

El medio citó, por ejemplo, el testimonio de una exalumna de esa sede de apellido Mejías, quien relató que una de sus amigas sostuvo una relación sentimental con el exdirector, que causaba sufrimiento a la joven. Según la denunciante, Solano se le insinuó a ella también.

“Él había tenido insinuaciones con muchísimas más mujeres que habían pasado por la sede. Él es un acosador, amenaza a las muchachas también que intentan denunciar. Es sumamente peligroso”, asegura el testimonio consignado por Universidad.

Otras dos exalumnas afirmaron saber que el exdirector también se relacionó con amigas suyas, y un exfuncionario declaró haber visto en un bar a Solano besando a una mujer, quien en ese momento era estudiante.

Además, dos funcionarias de la sede de Guanacaste dijeron que Solano toma represalias contra las mujeres que se niegan a acceder a sus acercamientos, lo cual afecta sus aspiraciones laborales.

De acuerdo con Universidad, Solano figuró como sospechoso en una pesquisa que realizó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en 2017, en la que se indagaron presuntos hechos de intercambio de dinero y favores sexuales, relaciones entre funcionarios y estudiantes y acoso en la sede de Guanacaste.

Los investigadores no lograron acreditar la comisión de acciones delictivas, pero sí hallaron indicios de infracciones administrativas, cuyo abordaje se dejó en manos de la Universidad.

En mayo del 2018, en conferencia de prensa, Jensen anunció que en las sedes guanacastecas de Liberia y Santa Cruz presentaban señales que hacían pensar “en una manifestación aumentada de hostigamiento sexual”.