
“Si usted quiere, usted puede”, con esas palabras Lyshsae Otárola Evans creció pensando que con esfuerzo podría conquistar lo que quisiera y así lo ha hecho, dice que ser de Limón nunca ha sido una limitación, sino una fortaleza.
Hoy, tras graduarse de la Maestría en Planificación Urbana de la Escuela de Diseño de la Universidad Harvard, en Cambridge, Massachusetts, celebra sus orígenes y sueña con poder llevar a su provincia lo que aprendió.
“Le digo a las personas que no subestimen su potencial (...). Antes pensaba que el éxito era llegar a un lugar como Harvard, pero ahora pienso que el éxito es lo que uno hace con lo que aprendió. Para mí eso es lo que importa más, que después de haberme ido de Harvard, que quede un legado, y que si ven una nueva aplicación de (un estudiante de) Costa Rica o Limón, que se abran puertas”, dijo la costarricense de 30 años.
“A veces las diferencias hacen que uno pueda sobresalir”
Lyshsae nació en barrio Roosevelt, en Limón. Es hija de una mamá autónoma, Sharon Evans, una contadora que dejó su trabajo en la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) hace 19 años, para buscarle “una mejor vida” a sus hijas.
Entonces, Lyshsae, su hermana menor y su madre se mudaron a Estados Unidos, la transición no fue sencilla; sin embargo, haber estado en una escuela privada limonense permitió que las niñas aprendieran inglés y se adaptaran mejor en un país desconocido. Allí Lys, como la conocen cariñosamente, se formó como psicóloga y su hermana como doctora en Farmacia.
La costarricense reconoce que si bien desde la infancia tuvo oportunidades que quizá otros niños no, la clave en su historia ha sido lo que su mamá le ha enseñado desde que tiene memoria.
“Ella siempre me enseñó que ser de Limón no es limitación, es perspectiva. A cada lugar que entrábamos y aunque fuéramos diferentes, podíamos estar ahí: ser inmigrantes no fue fácil. Uno no es de ahí”, dijo.
Para la tica, llegar a Harvard era una forma de retarse constantemente. Allí estudió con beca y obtuvo otras que le permitieron ir a África y a México para poner en práctica lo aprendido. Desde joven supo que no debía autolimitarse y siempre que veía una beca que podía ser útil, la solicitaba.
Cuenta que usualmente las universidades eligen personas que puedan llegar con nuevas visiones, pues si bien en las casas de enseñanza se aprende de los profesores, también de los compañeros. Como parte de su preparación, buscó cartas de recomendación y definió qué era lo que quería decir. Para ella, “a veces las diferencias hacen que uno pueda sobresalir, como ser afrocostarricense”. “Ven esas diferencias como cualidades”, confió.
Lys contó que ella y su hermana son las primeras personas de su familia en asistir a una universidad en Estados Unidos.
“La gente ve eso, que uno quiere estar ahí, aprender y buscar lo mejor. Ellos quieren alguien que tenga preguntas. En Harvard aprendí mucho de compañeros, profesores, cursos de diseño, arquitectura e ingeniería”, cuenta.

“Mi sueño es regresar y hacer algo por Limón”
Lys estudió psicología porque siempre quiso entender a las personas y cómo el trauma afecta a las comunidades. Tras su graduación trabajó en salud pública y aprendió sobre como la salud se conecta con el entorno, por ello se interesó en la maestría en Planificación Urbana.
Actualmente vive en Boston, pero su objetivo es regresar a Costa Rica para aportar lo que pueda a Limón. Hace algunos años pudo hacerlo al trabajar en una ONG con niños, niñas y jóvenes en Cieneguita.
“Mi sueño siempre ha sido regresar y hacer algo por Limón. He escuchado conversaciones y sigo lo que pasa en el país, el proyecto de la Marina de Limón tiene un potencial enorme y creo que Limón puede ayudar a Costa Rica económicamente.
“Me gustaría aportar desde este proyecto. El último año del posgrado me fui al rumbo de estos proyectos de escala, estudiamos cómo se financian, políticas públicas, lo vi como algo que me puede llegar a ayudar”.
La profesional afirma que quiere devolver a la provincia todo eso que le dio. Cuenta que Limón la formó, la hizo resiliente y que es su orgullo. Destaca la cultura, creatividad y talento que hay allí y la entusiasma saber que la Marina puede proporcionar oportunidades a las personas.
La construcción de esta marina turística en Limón, que está valorada en $854 millones, figura como uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos para el Caribe costarricense. Empero, el proyecto aun no inicia su construcción.
“Si esto sale a como sé que puede salir, el impacto internacional sería grande y el principio de lo que Limón puede llegar a ser”, contó.
Lyshsae Otárola Evans motiva a las personas jóvenes a perseguir sus sueños. Hoy, agradece a Dios y a su familia por todo lo que ha logrado y afirma que su madre es su mayor inspiración.
“Este título es para ella. Es el resultado de su sacrificio, de su fe y de todo lo que dejó atrás para darnos una mejor vida a mi hermana y a mí”.

