
Quienes llegaron a los festejos del 15 de setiembre en San Rafael de Heredia se llevaron una sorpresa de encanto: cada pocos metros, siete jóvenes maquillados y vestidos como los personajes del Monumento Nacional se bajaban de una carroza para posar, inmóviles, como si fueran el original de bronce.
La representación fue obra de la asociación Viajeros en el Tiempo, una iniciativa estudiantil sin fines de lucro centrada en rescatar la memoria histórica del país mediante puestas en escena con personas vivas.
Este año, el proyecto escogió la escultura costarricense más emblemática: el Monumento Nacional, localizado en el Parque Nacional de San José, obra del escultor francés Louis-Robert Carrier-Belleuse develada el 15 de setiembre de 1895, que conmemora la victoria de las cinco repúblicas centroamericanas sobre los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker durante la Campaña Nacional de 1856-1857.

Del billete al monumento
El grupo, integrado por estudiantes del Colegio Técnico Profesional Carlos Pascua Zúñiga, está instruido en este tipo de representaciones. El año pasado recreó el billete de cinco colones, específicamente la pintura Alegoría del café y el banano, del italiano Aleardo Villa, creada en 1897 para el techo del Teatro Nacional y luego reproducida en ese billete.
Jonathan Arce Rodríguez, profesor de Estudios Sociales y docente en la Universidad Nacional de Heredia, contó que el reto de este año era hallar un tema distinto.
“Teníamos un gran desafío: crear algo diferente. Pensamos en algún punto en otro billete, y en abril, cuando comenzamos a observar fotografías de monumentos, concluimos que el Monumento Nacional tiene la mayor representación como reflejo de nuestra verdadera independencia”, explicó este martes.

Según Arce, la idea se comenzó a trabajar desde marzo, la estructura de metal donde iban los jóvenes se construyó hace dos meses y luego vinieron los ensayos.
En el proyecto participan entre 25 y 30 estudiantes, junto con cerca de 10 padres y madres de familia que conforman una directiva y que, según el profesor, son indispensables para sacar adelante la puesta en escena: se encargan de la soldadura de las estructuras, la confección del vestuario y la logística.
Viajeros en el Tiempo, dijo, se formalizó como asociación cultural para poder recibir donaciones que permitan financiar los montajes.
Este 15 de setiembre, los estudiantes recorrieron las calles de San Rafael de Heredia, que —según Arce— favorecieron la actividad por su amplitud.
La planificación original contemplaba que el grupo bajara de la tarima cada 25 metros para representar la escena, pero la cantidad de público obligó a hacerlo cada 10 metros para que todos los asistentes pudieran apreciarla.
“Los muchachos hicieron más de 50 poses a lo largo de 700 metros de recorrido, para que la gente pudiera verlos desde diferentes ángulos. Incluso tuvieron que posar para algunas fotos hasta 10 minutos inmóviles; son impresionantes”, relató el educador y director del proyecto.

Arce describió el momento como una mezcla de emoción y humor: el público, dijo, solía mostrarse extrañado mientras los estudiantes iban tomando posición uno por uno, sin entender todavía de qué se trataba, hasta que la escena se completaba y la sorpresa se convertía en asombro y alegría al reconocer la estatua representada.
Incluso debió explicarle la representación a un grupo de turistas colombianos que presenciaba el desfile. “Quedaron muy impresionados”, contó.
Siete personajes, siete estudiantes
En la representación de este año participaron siete estudiantes de distintos niveles, cada uno interpretando a uno de los personajes del monumento: Elías Gavarrete dio vida a William Walker; Fabián Granda representó al soldado caído; Allison Bonilla encarnó a El Salvador; Sofía Miranda, a Honduras; Dana Somarriva, a Costa Rica; Valezka Quirós, a Nicaragua, y Génesis Calvo, a Guatemala.
Arce insistió en que el proyecto busca mantenerse al margen de la política partidista.
“Estamos por Costa Rica y para crear nación. La única manera de lograr algo en este país es trabajar; nosotros lo tenemos muy claro: el que más habla, no hace nada”, afirmó.
“No nos interesa apoyar a alguien o derribarlo; lo que queremos es mejorar nuestro país. Todos pensamos distinto, pero la idea de este proyecto, en estos días clave para Costa Rica, es que las personas sepan que todos debemos construir el país o, sino, esto se nos va de las manos”, agregó.
El profesor también destacó la respuesta emotiva del público. Contó el caso de una mujer que, al ver la representación del billete de cinco colones el año pasado, recordó su infancia comprando pan con ese billete. “La gente es muy cálida y se pone muy emotiva (...) Hoy, por lo menos, ese es nuestro objetivo: tocar el corazoncito”, dijo.

Arce mencionó además que el proyecto busca respaldo de historiadores y especialistas para sus futuras representaciones, entre ellos el investigador sociocultural Juan Valerio.

