Entre febrero y marzo, los estudiantes de primaria y secundaria de último año que reprobaron las Pruebas Nacionales Estandarizadas, del Ministerio de Educación Pública (MEP), deben realizar la convocatoria.
Al ganar estos exámenes de ampliación, podrán pasar de la escuela al colegio o bien, obtener el título de bachillerato.
Como informó La Nación, en estas evaluaciones sumativas no se debe presentar solamente el examen en el que se obtuvo la menor puntuación, porque, justifica el MEP, la prueba está constituida como un todo; es decir, aunque a su hijo le haya ido bien en algunas materias, igualmente debe repetir todos los exámenes: cuatro en el caso de los escolares y cinco los colegiales.
En este contexto, Gabriela Valverde Soto, decana de la facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR), brindó recomendaciones para apoyar a los estudiantes, tanto en el ámbito emocional, como en el del aprendizaje. Esto, considera, permitiría que los alumnos lleguen a las pruebas preparados y seguros de sí mismos.
Una segunda oportunidad
La docente explicó que lo primero que deben entender tanto padres, madres y estudiantes es que los resultados obtenidos en las pruebas y tener que ir a convocatoria no los definen como personas ni tampoco su capacidad intelectual.
Para que los estudiantes no sientan inseguridad, ni duden de su capacidad, Valverde señala la importancia de apoyarlos y hacerlos ver los exámenes de ampliación como una segunda oportunidad.
“Esto es un ejemplo de lo que muchos vivimos en otros momentos de la vida y que las segundas oportunidades hay que aprovecharlas y no verlas como un castigo, pero sí como una consecuencia: una consecuencia de decisiones de acciones previas y que ahora pueden mejorarse en términos de una nueva organización, en términos de buscar apoyo, de comunicar mejor cuáles son sus debilidades o lo que ellos están viendo que no han logrado comprender”, explicó la experta.
Recomendó hacerle ver a los niños, niñas y adolescentes que es natural sentir miedo, frustración o ansiedad y que enseñarles técnicas de respiración o estrategias en las que se incluya la actividad física podría ayudarles a sentirse mejor. Otra sugerencia es no dejar a los alumnos solos en este proceso: una buena alternativa es que se apoyen en amigos y compañeros para motivarse.
Lo ideal es estudiar en bloques de 45 minutos
Con la dimensión emocional cubierta, el siguiente paso es identificar cuáles son las fortalezas de los estudiantes y también las áreas que no logró cubrir ni aprender.
Es necesario detectar si no se comprende un contenido, o si más bien tiene dificultades con toda la materia. También, hay que averiguar si su debilidad tiene que ver con las instrucciones y preguntas o si el problema está en el manejo del tiempo. Con esto claro, se debe hacer un plan de estudio realista.
Es necesario que el plan tenga una distribución del tiempo para cada materia y que se prioricen aquellas que le resultan más difíciles.
Gabriela Valverde recomienda que los alumnos estudien por periodos de máximo 45 minutos por materia. Lo de estar sentados tres horas seguidas puede embotarlos, afirma.
Además, entre un periodo de estudio y otro es importante que los niños, niñas y adolescentes realicen otras actividades y descansen.
“Lo recomendables es, por lo menos, poder tener en el día unos tres o cuatro espacios de 45 minutos de estudio como mínimo. Si pudiera tener cuatro sería lo ideal, dos en la mañana y dos en la tarde”, comentó.

La mejor manera de estudiar
La especialista en educación considera que las prácticas que el MEP pone a disposición de los estudiantes (disponibles en este link: https://dgec.mep.go.cr/items-de-practica-2025/) son un recurso que puede utilizarse, pero no el único. Dice que además es importante que los alumnos tengan técnicas y estrategias y sepan cómo estudiar y no solo memoricen, pues en una situación de estrés pueden olvidarlo.
“Entonces, hay que enseñarles a hacer preguntas para identificar qué es lo más importante, qué me está diciendo este párrafo, si me está dando un concepto, me está dando características, o me está describiendo fines o funciones de tal objeto o el fenómeno (...).
“Esas preguntas, que llamamos estrategias de metacognición, funcionan muchísimo y son formas en las que ellos aprenden cómo estudiar”, detalló y recordó que es más favorable comprender que memorizar.
Mientras hacen este tipo de ejercicios, es vital que los estudiantes contabilicen el tiempo.
Para que el aprendizaje sea más efectivo, los alumnos deben alimentarse y dormir bien, además, no usar demasiado tiempo las pantallas.
“Es recomendable dosificar todo el tema de las pantallas y con más razón en estos procesos de tener que rendir una prueba”, agregó y recordó que es necesario que los padres y madres verifiquen que los escolares y colegiales realmente estén comprendiendo y no conformarse solamente con verlos estudiando.
Fechas de convocatoria
Los exámenes de ampliación se aplicarán en las siguientes fechas:
- Primaria: 9 al 13 de febrero, de 7 a. m. a 9 a. m.
- Lenguas Extranjeras: 12 y 13 de febrero.
- Secundaria: 16 al 20 de marzo, de 7 a.m. a 9 a.m.
