
Un grupo de conductores de la plataforma de transporte Uber anunció una desconexión masiva —o “apagón”— y una manifestación para el próximo 20 de abril, como medida de protesta por lo que califican como una reducción en las tarifas y un aumento en las comisiones.
La convocatoria plantea que los choferes se desconecten de la aplicación entre las 12:00 mediodía y las 2:00 p. m. Además, se prevé una marcha que saldría desde La Uruca hacia Bambú, en San Sebastián, donde se ubican las oficinas de la empresa.
Javier Obregón, uno de los organizadores del movimiento, explicó a La Nación que la decisión surge por el descontento ante las condiciones actuales del servicio.
“Las tarifas de lo que es la plataforma Uber han bajado excesivamente y el porcentaje de comisión que ellos cobran también lo han subido de manera estrepitosa. No va a haber una regulación o un marco regulatorio por falta de voluntad política en estos 11 años que ha estado Uber en el país, pues las plataformas están haciendo lo que es lo que a ellos les parece bien, estamos totalmente desprotegidos”, comentó Obregón.
Hasta un 55% de comisión
Según el vocero, aunque el acuerdo base establece una comisión cercana al 30% por viaje, actualmente los conductores reportan rebajos que oscilan entre el 35% y hasta un 55%.
Por ejemplo, en un viaje de ₡2.000, el conductor podría recibir poco más de la mitad del monto, a pesar de que este debe asumir la totalidad de los costos operativos, tales como:
- Combustible y mantenimiento.
- Cambios de aceite y llantas.
- Desgaste general y devaluación del vehículo.
El movimiento precisó, ha logrado reunir a miles de conductores a través de redes sociales y grupos de WhatsApp.
Obregón estima que en el país operan cerca de 30.000 conductores activos.
“Ahorita hay mucha gente que son cerca de 30.000 conductores. Serían 30.000 personas con currículum buscando trabajo y el asunto se complicaría demasiado”, indicó.
Pese al llamado, el organizador reconoció que existe una división en el gremio: mientras un sector respalda la presión para buscar mejoras, otros muestran resignación o escepticismo ante la posibilidad de generar cambios reales sin una intervención gubernamental.
De concretarse la protesta, se prevé una afectación sensible en la disponibilidad del servicio, especialmente en el Gran Área Metropolitana (GAM).
