Comunidades hortícolas del Valle Central e islas del golfo de Nicoya enfrentan un problema de acceso limitado a agua segura. Para mitigar el problema, la Fundación CRUSA lanzó un concurso llamado Tocua: Innovación para la Gestión Sostenible del Agua.
Según las bases del reto, participantes con la mejor solución para algún problema específico en su comunidad, relacionado con el recurso hídrico, recibirán miles de dólares para hacerla realidad, según anunció la Fundación.
La convocatoria apunta a universidades, organizaciones no gubernamentales (ONG) y empresas emergentes (startups) con propuestas innovadoras.
La iniciativa surge como un intento por mitigar la contaminación de fuentes de agua por agroquímicos en zonas hortícolas, así como la escasez de agua potable en comunidades insulares como Isla Chira e Isla Venado, en el golfo de Nicoya, indicó la Fundación.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 10% de la población rural del país tiene dificultades para acceder a agua segura. En las islas del golfo de Nicoya, 80% de las familias sufre escasez durante la época seca, lo que afecta actividades económicas clave como la pesca y el turismo.
Los proyectos seleccionados podrán acceder a un financiamiento de hasta $140.000, con una contrapartida mínima del 25%.
La participación activa de las comunidades, así como el potencial de escalabilidad y replicabilidad de las soluciones propuestas serán criterios clave de evaluación.
Otro aspecto clave es que las ideas propuestas se adapten a las necesidades de esas comunidades y puedan replicarse en otros contextos similares.
La convocatoria estará abierta hasta el 18 de julio y las propuestas deben presentarse por medio de la plataforma disponible en www.crusa.cr/tocua.
Los proyectos deben aportar enfoques novedosos, tecnologías aplicables y una visión sostenible que genere un impacto real en la calidad del agua, el acceso equitativo y la conservación de los recursos hídricos.

Contaminación invisible, impacto visible
En las zonas hortícolas de la gran Área Metropolitana, el uso intensivo de pesticidas como bromacil y diurón ha provocado una contaminación considerable de fuentes hídricas, tanto superficiales como subterráneas.
Esta situación representa un riesgo para la biodiversidad acuática y para la salud humana, al estar asociada con enfermedades como insuficiencia renal y algunos tipos de cáncer.
Por su parte, las comunidades insulares del golfo de Nicoya enfrentan una crisis hídrica agravada por la escasez de fuentes locales y la dependencia de agua transportada desde tierra firme.
De acuerdo con Acueductos y Alcantarillados (AyA), desde 2023, el 80% de los hogares en esas zonas reportaba dificultades para acceder al líquido durante la estación seca.
