Un grupo de regidores de la Municipalidad de San José presentó una moción para revertir el acuerdo que aprobó el nuevo reglamento sobre espectáculos públicos, el cual impone restricciones para la realización de estas actividades durante las noches.
El Proyecto de Reglamento de Espectáculos Públicos de la Municipalidad de San José fue votado afirmativamente en primer debate por el Concejo Municipal el pasado martes 7 de julio por una mayoría de siete regidores contra cuatro, pero aún no está en firme.
La moción contra el acuerdo fue presentada por los regidores Juan Diego Gómez (Más San José), Álvaro Salas (Unidad Social Cristiana), Brandon Guadamuz (Frente Amplio), Yorleny Córdoba (independiente) y José Manuel Jiménez (independiente). El documento se votará en la sesión de este martes 14 de julio.
Salvo el frenteamplista, quien inicialmente votó a favor, estos regidores se opusieron al reglamento en la primera votación. Además de Guadamuz, el proyecto de reglamento fue aprobado con votos de Juntos (partido del alcalde Diego Miranda), Liberación Nacional e independientes.
La nueva normativa de la Municipalidad de San José pretende impedir a bares, cantinas y restaurantes tener música en vivo, disc-jockeys (DJ), “actividades culturales o artísticas” o bailar después de las 10 p. m.
“Lo que lógicamente seguiría sería la conformación de mesas de trabajo y consulta a los involucrados que no se siguió en primera instancia. Ahora, la administración, dándose cuenta del error que cometieron, está tratando de enderezar”, dijo a La Nación el regidor Salas del PUSC.
“Esperamos que el alcalde cumpla su palabra y los votos del partido de él (Juntos) se sumen y se pueda contar con los ocho votos necesarios para aprobar esta moción de revisión y con esto retomar la discusión del reglamento en la Comisión de Asuntos Jurídicos, que es lo que procede, porque incluso la discusión posterior no se debe dar desde la alcaldía, sino desde la misma comisión”, dijo Gómez, de Más San José.
¿Qué argumentan en la moción?
La moción tiene como firma principal al regidor Gómez y fundamentó su recurso en los artículos 27, 48 y 162 del Código Municipal, que facultan a los legisladores locales a impugnar acuerdos antes de su ratificación formal.
En la moción se argumentó que la propuesta municipal incurre en graves excesos al regular materias que serían de competencia exclusiva de las leyes nacionales.
Según expone el texto, el proyecto de reglamento texto incluye criterios indeterminados y conceptos abiertos en los artículos 16, 19 y 28 que propician el arbitrio de la administración. Además, advierte que la creación de siete categorías de licencias, limitaciones de horarios y restricciones a espectáculos gratuitos exceden las potestades de la Ley 6844, la cual, según argumentan, solo faculta el cobro y la fiscalización del impuesto.
Los regidores también acusan de una supuesta invasión de competencias a la Comisión de Control y Clasificación de la Ley 7440, al imponer nuevas modalidades y requisitos de contenido por vía reglamentaria.
La moción cuestiona las limitaciones impuestas a las actividades comerciales nocturnas, al calificarlas como irrazonables en el documento y que, según denuncian, la medida carece de estudios técnicos sobre ruido.
Los regidores argumentan que el reglamento otorgaría una indeseable discrecionalidad a las autoridades municipales, mediante el uso de criterios de oportunidad y conveniencia.
“Eso convierte una licencia reglada en una autorización discrecional. Las restricciones deben ser objetivas ya que lo contrario deja la posibilidad que el Reglamento se convierta en un medio para cacería de brujas, persecución política o de otra índole”, dice el texto de la moción, entre otras razones para sostener que el reglamento aprobado debe ser revertido.
Polémica
En horas de la tarde del jueves 9 de julio, el alcalde josefino, Diego Miranda publicó un video en el que, inicialmente, defendió el nuevo reglamento. Horas después, tras las críticas de los sectores comerciales y parte de los ciudadanos, dio marcha atrás para anunciar que pedirá frenar el reglamento.
Tras esto, Miranda anunció que abriría un diálogo con el sector cultural y personas vinculadas a patentes. Un grupo de comercios, como bares y restaurantes, se negaron a dialogar con el jerarca josefino hasta que se apruebe la moción que revierta el reglamento.
Consultada al respecto, ese municipio indicó: “El comunicado evidencia que no todos los sectores tienen un interés genuino por corregir o mejorar aspectos que puedan estar mal planteados, sean confusos o afecten a sectores específicos en el reglamento aprobado por el concejo municipal. Hay sectores tergiversando el objetivo del reglamento para llevar agua a sus molinos”.
“Estamos conscientes de que el reglamento merece un diálogo y que los técnicos que lo elaboraron pueden haber escrito normas que no son claras y se prestan para la ambigüedad y que dejen a discreción de algún funcionario ciertos aspectos que deben ser evaluados con objetividad, pero todo eso estamos por construirlo con los sectores, si no se presentan a las mesas de trabajo qué sentido tiene. Aún así, vamos a retrotraer el acuerdo, no tiene sentido avanzar si no hay un consenso”, señaló esa municipalidad ante la consulta de La Nación.
