La junta directiva de la CCSS ordenó ayer la intervención del hospital San Juan de Dios durante un año, plazo que se podría prorrogar de ser necesario.
El acuerdo se tomó en la sesión de ayer, con base en tres estudios técnicos que revelaron serios problemas en la gestión de ese centro, el más antiguo del país.
Como parte de la intervención, siete funcionarios de alto nivel fueron suspendidos con goce de salario durante los próximos cuatro meses.
Entre ellos, está el director general, Manrique Soto Pacheco, quien tenía 15 años en el puesto.
Además, fueron suspendidos el subdirector general, Mario Arias Murillo, y el director administrativo-financiero, Adolfo Cartín Ramírez.
La directiva de la Caja también separó del cargo a Roberto Castro Agüero, subadministrador; Erick Cruz Méndez, del área de gestión de bienes y servicios; Daniel Vallejos Angulo, jefe de la unidad de gestión de Recursos Humanos, y a Irene Mora Flores, jefa de servicio de contabilidad y presupuesto.
En sustitución de esos funcionarios, la junta nombró una comisión interventora para asumir la gestión del hospital.
Ileana Balmaceda Arias asumirá el cargo de directora médica en sustitución de Soto Pacheco.
Por su parte, Daniel Quesada Rodríguez fungirá como subdirector, Dinorah Garro Herrera será directora administrativa-financiera y Maritza Campos Calvo asumirá la subdirección administrativa-financiera.
Razones. El presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Eduardo Doryan, explicó que el acuerdo se tomó luego de contar con evidencia técnica de que la gestión del San Juan “está enmarañada”.
“Desde hace rato no se tomaron decisiones para hacer que el hospital diera los saltos como cabeza de una de las principales redes de salud del país”, expresó Doryan, ayer, a las 9 p. m.
El jerarca garantizó la continuidad de los servicios para todos los asegurados del San Juan.
Desde marzo, la directiva de la Caja nombró un equipo técnico de apoyo al hospital ante las reiteradas crisis de infraestructura y personal, denunciadas por trabajadores de ese centro.
La última gran crisis de anestesiólogos, causada por un inestable clima laboral, provocó la renuncia masiva de estos 16 especialistas, el año pasado.
Como resultado, más de 7.000 pacientes llevan esperando hasta 40 meses para que les realicen una cirugía en el San Juan de Dios.
La junta directiva basó su decisión en un informe de la auditoría interna sobre la gestión del hospital y en otros dos documentos.
Uno de ellos fue elaborado por la dirección de Recursos Humanos de la Caja. En él, se analizó el clima organizacional de los quirófanos.
El otro documento fue presentado por el equipo técnico de apoyo hospitalario.
Entre las múltiples anomalías detectadas en los tres informes, destaca el incumplimiento de mejoras para la seguridad de la infraestructura.
Según la auditoría interna, en la revisión de 43 expedientes se encontraron debilidades en el control para la disponibilidad de suministros para atención a los enfermos.
El hospital tampoco contaba con un plan de necesidades de recurso humano y de infraestructura. Además, se encontraron presuntas irregularidades en el manejo de los inventarios.
Doryan dijo que, de encontrarse alguna evidencia, los funcionarios suspendidos podrían, eventualmente, enfrentar procesos administrativos y legales.
El representante de la seccional de la Unión de Empleados de la Caja en ese hospital, Juan Carlos Durán, apoyó el acuerdo de los directores de la Caja.
“Siempre le planteamos a las autoridades de la institución que en el San Juan debe aplicarse la estrategia de limpiar la mesa completa”, declaró Durán.
Al contrario, el secretario del Sindicato de Profesionales en Ciencias Médicas (Siprocimeca), Amaral Sequeira, lamentó la decisión. “De cualquier manera es lamentable, porque un hospital sin cabeza es un problema y en crisis aún más”, sostuvo.
