Aunque la empresa seleccionada para el diseño y construcción del nuevo Hospital de Cartago, recibió la orden de inicio para esas obras desde el 3 de octubre del año anterior, la elaboración de los planos constructivos comenzó casi cinco meses después, porque la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no tenía listo el anteproyecto que se utilizaría como insumo principal para esa labor.
Así lo dio a conocer Jorge Granados, gerente de Infraestructura de la Caja, durante la sesión de junta directiva de este jueves, en la que expuso ante los miembros de ese órgano el estado de dicha contratación.
Según Granados, el atraso registrado hasta ahora responde a que, aunque el contrato para ese proyecto se realizó bajo el modelo de diseño y construcción, la parte del diseño solo incluyó los planos constructivos, debido a que la entidad ya contaba con un anteproyecto, pero este no estaba actualizado.
En su explicación, el funcionario relató que tras la firma del contrato en marzo del 2025 con la empresa Van der Laat y Jiménez, debían superar el refrendo de la Contraloría General de la República, el cual se otorgó en setiembre del año anterior y la normativa vigente establece que la orden de inicio debía darse 30 días después de recibido el visto bueno del ente contralor.
Sin embargo, según Granados, en el interín de ese proceso el hospital realizó una serie de solicitudes de cambios al proyecto. En total, dijo, se recibieron 1.223 observaciones al anteproyecto. Ese oficio, llegó en julio cuando ya estaba la adjudicación en firme y a la espera de refrendo.
“Me imagino que tal vez a raíz de que el proyecto se había licitado en el 2022 y también experiencias que habíamos tenido con el Hospital de Turrialba y el Hospital de Puntarenas, que se desarrollaron en ese período y que incluso los jefes de servicio (de Cartago) hicieron visitas a ver cómo habían quedado esos proyectos”, explicó Granados.
Además, la Gerencia de Médica dio el aval de incluir un laboratorio de biología molecular que no estaba contemplado en el plan inicial.
Esas necesidades de ajustes, obligaron a crear un grupo en el que participaron personal de la Gerencia Médica, Previsión de Servicios y la Dirección de Arquitectura, para determinar los cambios que era posible integrar. En total se identificaron 116 aspectos que era necesario revisar a más profundidad y en algunos requerían de acuerdos de la junta directiva, que además enfrentó atrasos para sesionar debido a falta de quorum por cambios en sus integrantes.
“Al momento de la orden de inicio el 3 de octubre, todavía estaban pendientes de resolver siete acuerdos que correspondían a algunos aspectos más complejos (...) Ese proceso de revisión de esos aspectos se logró cerrar hasta noviembre del año pasado y entonces nosotros teníamos que hacer los cambios al anteproyecto”, explicó.
Según Granados, tras completar los cambios al anteproyecto, estos debían enviarse al Hospital para validación y a la Gerencia Médica, la cual rechazó el ajuste en la cantidad de consultorios. Otro de los retrasos, dijo, también estuvo relacionado con cambios en el servicio de lavandería que se había determinado para el Hospital, así como en las especificaciones de seguridad.
El gerente de Infraestructura dijo que fue hasta finales de noviembre cuando se lograron cerrar todos los cambios, se entregó el anteproyecto a la empresa en diciembre y fue hasta febrero de este año que se entregó el programa funcional ajustado que la constructora requería, lo que provocó que el contratista solicitara un reconocimiento de plazo por situaciones generadas por la Administración. En la intervención, Granados no detalló el plazo adicional solicitado por la empresa.
El funcionario aseguró que durante todo el tiempo desde que recibió la orden de inicio hasta el momento que podría haber iniciado con el diseño, la empresa estuvo concentrada en la actualización de estudios técnicos.

A pesar del desfase de casi cinco meses desde la orden de inicio hasta la entrega del anteproyecto final y demás insumos, el funcionario de la Caja aseguró que solo habrá un atraso de un mes en el inicio de la etapa de construcción.
Para esta fase previa a la construcción, el contrato establecía un plazo de 23 meses, en los que se contemplaba que la empresa tendría 25 semanas para hacer el diseño, dos semanas para la revisión de entregables y 32 semanas para realizar los cambios y revisar ajustes adicionales a los planos y 12 semanas de correcciones, dos semanas de proceso de recepción provisional de diseño y 12 semanas más para el trámite de permisos y dos semanas más para recepción definitiva de los diseños.
No obstante, según Granados, se está proponiendo una reducción en el plazo de cambios y ajustes en los planos, el cual pasaría de 32 a 12 semanas.
La fase constructiva prevista en el contrato es de dos años y medio, lo que significa que actualmente los cartagineses aún tiene por delante una espera de cuatro años y medio para ver concretarse el nuevo hospital.
Tras la presentación, los miembros de la junta directiva, cuestionaron las razones por la que el anteproyecto no se revisó antes de que se diera firmeza a la adjudicación.
Granados aseguró que lo ocurrido no se dio por ninguna “falla” y achacó la situación al tiempo que tardó desde que se sacó la licitación en el 2022, hasta que se concretó la adjudicación.
Agregó que además para el momento que inició el proceso de preinversión (en el 2017) no se habían construido otros hospitales como el de Turrialba y Puntarenas para valorar las experiencias y necesidades para ese tipo de centros médicos.
La presidenta de la entidad, Mónica Taylor, agregó que la institución no tiene la “capacidad instalada” para completar las fases necesarias desde que se establece la necesidad de un proyecto hasta que se llega a su ejecución en un plazo menor a 10 años.
“Es lo que nos está matando, es donde tenemos oportunidad de mejora”, agregó.
De acuerdo con la jerarca actualmente trabajan en los planes para ajustar esos procesos de manera que se puedan completar las obras en “tiempos razonables”.
El Hospital de Cartago fue encargado a la empresa Van Der Laat y Jiménez S.A. por $394,9 millones, más $4 millones para trabajos de contingencia.
