La Negrita volvió a casa este domingo entre flores, aserrín de colores, música y cientos de fieles que acompañaron su recorrido desde la Catedral Nuestra Señora del Carmen hasta la Basílica de los Ángeles, en Cartago. Los feligreses madrugaron para celebrar La Pasada, una tradición con 244 años de antigüedad, esta vez con un motivo muy especial.
Muchos de los asistentes vistieron de blanco y llevaron pañuelos del mismo color como parte del llamado de la Diócesis de Cartago para orar por la paz, en medio de la preocupación por los hechos de violencia registrados durante las últimas semanas.

La petición también estuvo dirigida a los jóvenes que son atrapados y utilizados para cometer delitos.
Durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, grupos apostólicos y colaboradores de distintas parroquias trabajaron en las 18 cuadras por donde pasaría la carroza de La Negrita.
Aserrín, flores, verduras y broza de café se convirtieron en materia prima para los diseños que reflejan la fe, la devoción, los milagros recibidos y el agradecimiento de los creyentes.
La Catedral Nuestra Señora del Carmen permaneció abierta durante el día y la noche para que los fieles pudieran visitar a la Virgen mientras avanzaban los trabajos. Cada parroquia desarrolló su propia temática y diseño, preparados desde meses atrás.
A las 8 a. m., se celebró la misa de despedida, con el templo completamente lleno. Después, comenzó la procesión hacia la Basílica de los Ángeles, donde la imagen fue recibida con otra eucaristía, música, aplausos y globos.

Una carroza para celebrar 65 años
La Parroquia de San Nicolás de Tolentino conmemora 65 años de creación y recibió el encargo de confeccionar la carroza que trasladó a La Negrita. Frente a ella, también acompañó el recorrido la imagen de San Nicolás de Tolentino.
Jefferson Gutiérrez Alfaro, integrante del Consejo Económico Parroquial, explicó que para construir la carroza se organizaron varias comisiones.
“Esta es la tercera ocasión que nos corresponde este gran privilegio. La noticia la tomamos con mucha alegría y gozo por la pasada grande, como popularmente se le conoce que es en la que se confeccionan las alfombras”, explicó.
“Ha sido una gran emoción desde que recibimos la noticia. El padre Hugo lo comunicó a la parroquia, la asamblea lo acogió con gran emoción y agradecimiento por tomarnos en cuenta para esta gran misión”, agregó.
La idea original del diseño fue del cura párroco, Hugo Gutiérrez. La construcción comenzó el 18 de julio y llevó por título “María puerta del cielo”, en referencia a San Nicolás, patrono de las almas del purgatorio, y a María como puerta del cielo que las recibe y conduce hacia su hijo.
Este sábado se celebró una misa y un rosario para presentar y bendecir la carroza ante la comunidad de San Nicolás.
Una carroza de 10 metros
La estructura de La Negrita fue montada sobre un semirremolque especializado, con un piso de tarimas recubierto con plywood. Las puertas y los arcos fueron elaborados en metal.
La decoración incluyó rosas blancas, asociadas con María —“Dios te salve blanca rosa”—, y lirios, utilizados como símbolo de San Nicolás de Tolentino y de la pureza virginal.
La carroza tiene 10 metros de largo y 3,30 metros de ancho. Para financiar su construcción, la comunidad organizó distintas actividades familiares, entre ellas ventas de tamales, un bingo, una lunada y la campaña “Una rosa para la Virgen”.

Obras de arte sobre el asfalto
Las buenas condiciones del tiempo en Cartago permitieron que los trabajos se desarrollaran sin contratiempos. Los grupos dedicaron entre seis y ocho horas a elaborar y perfeccionar las alfombras.
El frío de la madrugada, el cansancio y las horas de trabajo no fueron impedimento para quienes permanecieron sentados, de rodillas o en cuclillas sobre el asfalto con tal de dejar listo el camino por donde pasaría La Negrita.
Llano Grande, comunidad reconocida por la producción de flores, comenzó a decorar su tramo después de la medianoche. Niños, jóvenes y adultos del comité local participaron en la elaboración de la alfombra con más de un centenar de flores, entre ellas yerberas, rosas, astromelias, girasoles, dragones y lirios donados por empresarios de la zona.
“Aquí todos colaboramos de una u otra manera ya sea cortando las flores, colocando encima del aserrín, barriendo, cualquier ayuda es bien recibida. Todo el trabajo es por devoción a nuestra virgencita de los Ángeles y es un trabajo con dos meses de preparación”, explicó Alvin Rivera Zamora, uno de los participantes.
En Cot de Oreamuno, la Hermandad del Santuario Diocesano San Antonio de Padua comenzó las labores a las 3:30 a. m., con la participación de más de 30 personas.
“Parte del material se compró y otras fueron donaciones que nos dieron. Los moldes para las flores los confeccionó la hermandad, el aserrín fue preparado desde hace un mes para teñirlo”, indicó Geovanny Gamboa.
Una tradición de más de dos siglos
La tradición de La Pasada se remonta a 1782, cuando Lorenzo de Tristán, obispo de Nicaragua y Costa Rica, realizó una visita pastoral y comprobó los “desórdenes que sucedían durante la novena a la Virgen en el edificio de la cofradía”, situado junto al santuario.
Ante esa situación, el obispo decretó que la imagen fuera trasladada, el día posterior a su fiesta, al templo parroquial de la ciudad y que regresara el primer domingo de setiembre.
