
El presidente del Club Activo 20-30, Antonio Bermúdez, da fe de que los millones recaudados a lo largo de 24 teletones, celebradas durante 30 años, se han usado en comprar equipos hospitalarios, que los costarricenses pueden ver y tocar. Este es un resumen de la entrevista realizada el 1.º de diciembre. También participó el director ejecutivo del Club, Wilmer Saborío Amores.
Legalmente, ¿cuál es la figura que acuerpa a este Club? Es una asociación sin fines de lucro, con el objetivo de formar líderes y hacer proyectos que generen ingresos y se proyecten a la sociedad. Uno de los objetivos es enfocarse en la niñez. ¿Teletón es uno de los 65 proyectos que ustedes manejan?Sí. Teletón es el proyecto más grande, que surgió en 1984. También hay otro proyecto que se está haciendo grande, gracias al nombre Teletón, la Lechetón: recaudar leche para distribuirla a quienes menos tienen. ¿Cuántas personas se benefician de todos estos proyectos? Podemos ayudar a unos 28.000 niños con los equipos donados. ¿Cuál es la ley bajo la cual se rige el Club 20-30? Nos regimos bajo la Ley de Asociaciones. Tenemos un estatuto interno con principios básicos de ética, moral, humanos, de ayuda a la niñez.
¿En qué se usa el dinero de la Teletón?
En los últimos cuatro años, hemos tratado de rendirle cuentas al país. Soy de la teoría de que a la gente hay que informarle lo que una institución está haciendo... nos venimos a los hospitales y conversamos con directores de hospitales y servicios, vemos las necesidades que hay y, con una decisión colegiada, escogemos el área a impactar. Bermúdez: Con el doctor Urroz (Orlando, director del HNN) coincidimos en fortalecer la pediatría nacional, especialmente ayudar a las áreas de neonatos de los hospitales regionales. Vamos a entregar los equipos a Nicoya y a Liberia. La gente se siente identificada y ve lo que realmente ha hecho Teletón en Costa Rica.
¿A quién, por ley, tienen que dar cuentas y cómo lo hacen?
Bermúdez: La Ley de Asociaciones no la conozco a plenitud, pero para mí lo más importante es darle cuentas al país. Nosotros creemos que esa transparencia se basa en hacer una auditoría externa, en informarle al país dónde están los dineros, en abrirse a los medios con información sobre la administración de los recursos. Ya está contratada una empresa que nos hará una auditoría externa. Y esa es la transparencia que nosotros, a nivel de asociación sin fines de lucro, podemos mostrarle al país.
En agosto cumplieron 30 años. ¿Qué garantía hay de que en estas tres décadas se usó bien el dinero recaudado, mediante donaciones de la gente?
Bermúdez: Yo siento que a nivel país, el beneficio se ha plasmado con las grandes obras que ha hecho Teletón. Los equipos ahí están, los podemos tocar. Es mucho el beneficio que se ha hecho. No puedo dar fe de los manejos administrativos en años pasados. Como en todo, posiblemente habrá ciertos errores de administración que se dieron en el pasado, que no me constan, pero lo que sí puedo decirle es que en el presente hemos tratado de ser transparentes.
¿Usted puede poner las manos al fuego de que nadie robó aquí un cinco?
Bermúdez: Yo no puedo poner porque yo no estuve aquí en esa época. Pero sí sé que la organización ha sido responsable en la administración de los dineros de los últimos 30 años. Las obras se han visto, se pueden ver. Por lo menos, puedo decir que la gran obra que ha hecho Teletón es visible y palpable.
Saborío: La información tiene que llegar hasta la Asamblea del Club. Estamos sometidos a la legislación nacional. Los representantes legales de la organización pueden ser sometidos a cualquier denuncia o consulta. La Teletón es uno de los muy pocos proyectos en el país que le permite ver a los costarricenses, año a año, cuánto se recoge y cuánto se ha invertido.
”Tenemos información contable, de muchísimos años atrás, pero, a partir de unos años para acá, lo venimos manejando de una manera ordenada, cuando se crearon las normas internacionales de información financiera y las normas internacionales de contabilidad. Hace 30 años, probablemente, la contaduría no era algo tan estandarizado o estricto. Si bien es cierto tenemos mucha información muy importante, no es una información tan estandarizada en esta organización”.
¿Cómo deciden qué es lo que compran y cómo realizan las adquisiciones?
Bermúdez: Las compras las manejamos directamente con los hospitales. No es una licitación porque duraríamos mucho y los equipos se requieren casi inmediatamente. El Hospital Nacional de Niños, que es el ente central, es el que sabe cuál es el equipo que se requiere. Se les pide una lista a los directores de hospitales y de servicios con el equipo más prioritario. Con esa lista, nos reunimos con el Hospital Nacional de Niños y hacemos un filtro para determinar si hay personal e infraestructura, para que ese equipo se use.
¿Cómo logran filtrar los posibles conflictos de interés que los médicos puedan tener con alguna empresa proveedora?
Bermúdez: El año pasado, para evitar esos conflictos de intereses y dar transparencia a esta organización, elegimos varias variables, donde el precio no es la principal, sino la calidad. Las empresas presentan las ofertas y las evaluamos bajo una matriz homologada en cuanto a criterios definidos con el Hospital de Niños. Tiene que venir firmada por cuatro médicos, incluido el director del hospital. De esta manera, se distribuye la responsabilidad.
Hay una empresa que de 2011 a 2013 se llevó el 32% de las compras, más de $1,6 millones.
Bermúdez: En equipos especializados, hay pocos oferentes. Nosotros somos totalmente transparentes a la hora de hacer un filtro, para que las empresas no vayan a influenciar al especialista. Por eso, es que en equipos tan importantes, tienen que firmar cuatro o cinco médicos.
Esas firmas tampoco son garantía...
Bermúdez: Sí. No hay el 100% de garantía pero por lo menos nos cercioramos de que nos dan el aval para la compra. Sabemos que esa forma de comprar, con el pasar de los años, podemos hacerla más robusta, para hacerla más transparente.
Y que no se monte una compra que calce con el perfil de una empresa...
Bermúdez: Exactamente. Esto lo hacemos en conjunto con los hospitales. Trabajamos una matriz.
Synthes Costa Rica S.C.R. Ltda. es uno de sus proveedores. Dados los antecedentes que tiene esta compañía con la CCSS, ¿de qué manera se han asegurado de que las facturas cumplan los controles debidos?
Bermúdez: Los controles en contabilidad es la misma realimentación que tenemos con los médicos del Hospital de Niños. Nos reunimos con el equipo de compras.
¿Ustedes saben que en esta parte de Synthes había ocho controles que, aparentemente, se brincaron...?
Saborío: Este año, tratando de hacer un poco más pública esta donación, el proveedor debe traernos la factura con el recibido del hospital. Sabemos que por ahí ha andado el asunto en otros casos que queremos tomar como lección aprendida de otras instituciones.
¿Le pueden dar garantía a la gente de que no se ha robado nada en 30 años?
Bermúdez: Yo le puedo dar garantía de que Teletón, en estos 30 años, ha hecho una obra importantísima.
Lo que hay es mejor que nada, pero ¿es lo que debería haber?
Bermúdez. “Sí. El dinero que le hemos dado al Hospital de Niños se ha usado para la causa. Yo sí le puedo garantizar, a partir de conversaciones con líderes, que todo lo que ha aportado el pueblo de Costa Rica lo hemos entregado a los hospitales”. Saborío: Yo podría resumirlo en que la Teletón sí ha cumplido. Ha informado, a grandes rasgos, el monto recaudado y ha informado también en qué se ha invertido. Tenemos algunos aspectos por mejorar. La gente puede encontrar en los hospitales la respuesta a la donación, y quienes investiguen pueden encontrar de que eso que exhibimos es real.
