
Luego de más de una década al frente de la cartera de Defensa, el general Vladimir Padrino López se pronunció sobre lo que fue su gestión y el impacto de sus determinaciones en el destino de Venezuela.
El exministro, quien fue relevado de su cargo recientemente, utilizó sus canales oficiales para reflexionar sobre los desafíos que enfrentó desde que fue nombrado en octubre de 2014 por Nicolás Maduro.
En un mensaje que ha generado diversas interpretaciones en el ámbito regional, Padrino López se refirió a la complejidad de mantener el orden interno en un país marcado por la polarización y las protestas masivas. Aunque organizaciones defensoras de derechos humanos lo han señalado por la represión de los últimos años, el oficial defendió su hoja de ruta.
“En este proceso de reconciliación que impulsa la República (…) reconozco que en mis años al frente del Ministerio de la Defensa, hubo decisiones difíciles de tomar con las inevitables consecuencias”, declaró Padrino López en un mensaje en sus redes sociales, citado por CNN.
Cabe recordar que según Estados Unidos, Padrino López es parte de una organización señalada de enviar drogas a ese país, bajo el rótulo del ‘Cartel de los soles’, por lo cual se ofrece una recompensa de hasta 15 millones de dólares por su captura.
Organizaciones de derechos humanos lo señalan de ser un implacable represor de las libertades civiles, gestor de detenciones políticas si juicio y de estar al frente de acciones de torturas a opositores y jóvenes estudiantes que lideraron protestas ciudadanas en Venezuela.
El fantasma de la guerra civil en Venezuela
Para el exministro, el norte de su actuación fue impedir que el país se sumergiera en un conflicto armado interno. Según sus declaraciones, la alternativa a su gestión habría sido el desmembramiento de las instituciones y la pérdida del control estatal, un escenario que calificó como una “perversa vorágine”.
Padrino López argumentó que, de no haber actuado como lo hizo, el país habría sufrido efectos devastadores, tales como:
- Una situación de anomia y desolación generalizada.
- El imperio de la anarquía y el caos en las calles.
- La fragmentación del sistema democrático nacional.
- Un ciclo interminable de golpes y contragolpes de Estado.
A pesar de admitir que sus determinaciones trajeron consecuencias y le valieron fuertes cuestionamientos por parte de la oposición y de organismos internacionales, el general insistió en que su motivación fue la preservación de la estabilidad. “Debo decir que tales decisiones siempre se inclinaron por la paz y la vida de los venezolanos y venezolanas”, añadió en el mismo mensaje.
La postura frente a la Fuerza Armada
El relevo de Padrino López fue anunciado el pasado miércoles por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. En su reemplazo fue designado el general Gustavo González López, a quien Padrino felicitó en su momento.
No obstante, en su más reciente pronunciamiento, el exministro aprovechó para defender el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) durante su periodo de mando.
Padrino aseguró que la institución castrense fue objeto de constantes presiones por parte de grupos que buscaban desestabilizar el orden vigente. Según su visión, la FANB actuó como un escudo protector del Estado, a pesar del costo reputacional que esto implicó para sus integrantes.
“El Estado se defendió con determinación y la FANB se colocó en primera línea, cual muro de contención, tarea que le hizo víctima de ofensas, odio e infamias”, puntualizó el oficial, refiriéndose a lo que denominó como incitaciones al “aventurismo y la barbarie” por parte de sectores extremistas.
Con la salida de Padrino López se cierra uno de los ciclos más largos y controvertidos en la cúpula militar venezolana, dejando tras de sí un historial de decisiones que, como él mismo reconoce, marcaron profundamente el rumbo del país vecino.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
