
La Universidad de Génova aseguró que la inmersión donde murieron cinco italianos en un complejo de cuevas submarinas en Maldivas no formó parte de la misión científica oficial. La institución indicó que esa actividad ocurrió a título personal y fuera de las labores previstas por el proyecto.
Entre las víctimas estaban Monica Montefalcone, profesora de la universidad, y la investigadora Muriel Oddenino. Tras el accidente ocurrido el 14 de mayo, los perfiles de ambas desaparecieron del sitio oficial de la institución. Esa decisión provocó críticas de Carlo Sommacal, viudo de Montefalcone.
El familiar cuestionó la rapidez con la que la universidad retiró la información relacionada con la académica. La dirección de la institución no respondió consultas sobre la razón para mantener inactivos los perfiles.
Las autoridades ahora concentran parte de la investigación en el intercambio de correos electrónicos entre Montefalcone y el Departamento de Ciencias de la Tierra, Medio Ambiente y Vida, conocido como Distav.
Los investigadores consideran que esos mensajes podrían contener detalles sobre las actividades diarias de la profesora y posibles autorizaciones para trabajos científicos.
Las pesquisas también avanzan en Maldivas. Mohamed Hussain Shareef, portavoz de la Presidencia del país, indicó al inicio de la investigación que el grupo tenía autorización para realizar inmersiones a más de 30 metros de profundidad.
Sin embargo, las autoridades señalaron que los participantes no informaron que pretendían ingresar a cuevas submarinas, una actividad que exige preparación y entrenamiento distintos.
Los agentes también entrevistan a las otras 20 personas que estaban a bordo del barco Duke of York, utilizado en la expedición. Además, prevén revisar documentos físicos y archivos almacenados en computadoras del Distav.
Las primeras versiones sobre posibles errores en la expedición surgieron a partir de información divulgada por el diario italiano Il Messaggero, que citó a investigadores maldivos vinculados con el caso.
Uno de los elementos bajo análisis es el equipo utilizado por el grupo. Los investigadores detectaron que gran parte del material parecía adecuado para inmersiones recreativas y no para exploraciones profundas dentro de cavernas.
La situación llamó la atención en el caso de Monica Montefalcone. El cuerpo de la profesora apareció con un traje más corto y no con un equipo completo de buceo. Ese tipo de indumentaria suele emplearse en inmersiones recreativas de menor duración. Una hipótesis apunta a que la elección respondió a las altas temperaturas presentes en Maldivas.
Otro detalle relevante surgió a partir del hallazgo del cuerpo de Gianluca Benedetti, instructor de buceo de Padua.
Las autoridades localizaron a Benedetti dentro de la segunda de tres cavernas. El tanque de oxígeno registró presión cero. Esa condición sugiere que intentó salir de la zona durante una situación crítica.
El buzo y especialista maldivo Shafraz Naeem, con tres décadas de experiencia en exploración de cuevas marinas en atolones, señaló que una cadena de factores pudo provocar la tragedia.
Según su valoración técnica, una inmersión en una cueva a casi 58 metros con aire comprimido convencional presenta múltiples riesgos. Entre ellos mencionó narcosis por nitrógeno, aumento acelerado del consumo de gas y mayores dificultades para regresar a la superficie en espacios confinados.
El especialista también identificó otros factores que pudieron intervenir de forma consecutiva como estrés, desorientación, pérdida de visibilidad, problemas de navegación, reservas insuficientes de gas, fallas de equipo, separación del grupo y pánico.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
