Una civil colombiana murió en el bombardeo que Estados Unidos lanzó sobre Venezuela, el 3 de enero, para capturar a Nicolás Maduro. Ella es una de las víctimas colaterales que dejó el ingreso por tierra y aire de las fuerzas especiales estadounidenses.

Se trata de Yohana Rodríguez Sierra, oriunda de Cartagena de Indias, pero que habitaba en Venezuela desde hacía más de 12 años.
El ataque cobró la vida de esta cartagenera de 45 años en la población de Hatillo, Estado de Miranda, en donde está uno de los fuertes militares y de comunicaciones atacados por las fuerzas de los Estados Unidos.
Una madre en la línea de fuego
Yohana Rodríguez Sierra había nacido en Cartagena, pero residía en Venezuela a donde había migrado buscando sustento para su familia.
Según los reportes, Rodríguez Sierra murió tras la caída de dos proyectiles norteamericanos.
Su hija, Ana Corina Morales, de 22 años y enfermera de profesión, resultó herida en el mismo bombardeo. Fue la joven quien alertó sobre la tragedia a la familia, que tiene asiento en el corregimiento colombiano de Bayunca en el norte de Bolívar.
‘Nos están matando’
El ataque se registró mientras madre e hija dormían en una finca ubicada en el Hatillo, cerca de unas torres de televisión.
Según la información que recibieron familia y vecinos en Cartagena, la primera explosión las despertó de forma violenta, causándoles heridas iniciales a ambas mujeres.
En un acto de instinto y supervivencia, las dos mujeres intentaron ponerse a salvo del fuego. Sin embargo, la fatalidad las alcanzó cuando un segundo misil impactó en la zona, provocando destrucción y afectaciones humanas.
Fue en el trayecto hacia un centro asistencial donde Yohana, debido a la gravedad de sus lesiones, exhaló su último suspiro en el regazo de su hija.
Familiares en Bayunca recordaron con dolor la llamada que la joven realizó en medio del caos: “Nos están matando, mataron a mi mamá”, fueron las palabras que la joven alcanzó a transmitir a sus parientes en Colombia.
Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, describió a la víctima como una mujer “mulata muy afro”, trabajadora informal en las calles de Caracas, personificando en ella la resistencia del pueblo caribeño.
El jefe de Estado colombiano no ahorró calificativos al dirigirse directamente al líder republicano. Petro calificó la incursión militar como una violación a las normas internacionales y responsabilizó a Trump de la muerte de civiles inocentes.
“Donald Trump, bajo tus órdenes ilegales internacionalmente, asesinaron a una inocente madre colombiana y caribeña llena de ilusiones con su hija. Ya has matado varios colombianos”, sentenció el mandatario.
El presidente vinculó este suceso con otros episodios de fuerza letal estadounidense en Colombia, recordando el caso de un lanchero en Santa Marta, a quien Washington tildó de “narcoterrorista” antes de abatirle, dejando a su familia en la miseria.
En el corregimiento de Bayunca, zona rural de Cartagena, hay dolor por la muerte de la mujer, pero familia y vecinos de esta familia, que piden reserva de sus nombres, confirmaron la muerte de la colombiana.
