
Atenas, capital de Grecia, enfrenta una nueva crisis: su centro histórico se ve abrumado por la avalancha de turistas y la transformación acelerada del barrio más emblemático de la ciudad.
Los residentes del distrito de Plaka, situado a los pies de la Acrópolis, levantaron la voz ante el impacto del turismo masivo en su calidad de vida. Las quejas se centran en la invasión del espacio público por parte de restaurantes, el constante ruido, el aumento de la basura y la proliferación de alquileres temporales.
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Para este año, se estiman 10 millones de turistas en Atenas, dos millones más que en 2024. La tendencia al alza comenzó tras la reapertura del sector tras la pandemia. Aunque antes era un lugar de paso hacia las islas griegas, la capital se consolidó como destino en sí misma. Solo el templo del Partenón atrajo cerca de 4,5 millones de visitantes en 2024.
Plaka, considerada el barrio más antiguo habitado continuamente en Europa, se caracteriza por su valor patrimonial. Está repleto de calles angostas, cafés, templos bizantinos, souvenirs y vestigios de las épocas clásica y otomana. La saturación turística generó tensiones entre la actividad económica y la conservación cultural.
El turismo representa uno de los pilares económicos de Grecia, especialmente tras las crisis financieras de 2008 y de la eurozona. Sin embargo, el auge del sector también generó efectos secundarios: alzas en los precios de alquiler, transformación del uso del suelo y la pérdida de identidad barrial.
En otros destinos europeos como Barcelona o Venecia, surgieron protestas y medidas para frenar el número de turistas. En el caso de Atenas, las autoridades municipales implementaron una unidad de intervención en Plaka. Este equipo, en coordinación con la policía, atiende denuncias sobre terrazas que invaden aceras o vehículos estacionados en lugares indebidos.
En las décadas de 1960 y 1980, Plaka albergó discotecas y clubes musicales que fueron cerrados por un decreto presidencial en 1993. Esta normativa estableció un marco regulatorio que limitó el desarrollo de hoteles a ciertas zonas.
No obstante, ese decreto hoy enfrenta serias infracciones. Edificios enteros han sido transformados en complejos de apartamentos turísticos, algunos con recepción y servicio de desayuno, simulando operaciones hoteleras. Actualmente, un caso sobre la legalidad de 16 de estos edificios espera resolución en el Consejo de Estado, principal tribunal administrativo del país.
En 2024, Atenas albergaba 12.000 propiedades registradas en plataformas de alquiler de corto plazo. El gobierno impuso una moratoria de un año para nuevos registros en el centro capitalino. A pesar de la medida, aún se anuncian oportunidades de inversión en apartamentos para alquilar a través de plataformas como Airbnb, lo que genera dudas sobre la aplicación real de las restricciones.
La preocupación entre los vecinos es creciente. Especialistas en planificación urbana señalan que Plaka, con 2.000 habitantes, puede recibir en verano hasta 8.000 personas diarias. El problema no radica únicamente en la falta de legislación, sino en su cumplimiento efectivo, afirman juristas locales.
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