Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el jueves por la noche que una flota de la Armada estadounidense se dirige al Golfo, en una nueva señal de presión sobre Irán, pese a que la posibilidad inmediata de una intervención militar parece haberse reducido.
“Estamos vigilando a Irán”, declaró Trump a periodistas a bordo del Air Force One, durante su regreso del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
El mandatario aseguró que Washington ha desplegado “muchos barcos” hacia la región “por si acaso”, aunque dijo preferir que la situación no escale.
Medios estadounidenses informaron la semana pasada que el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln recibió la orden de abandonar maniobras en el mar de China Meridional y dirigirse a Oriente Medio.
Las tensiones entre ambos países se intensificaron tras las protestas masivas en Irán, iniciadas a finales de diciembre por el aumento del costo de la vida y que derivaron en un movimiento contra el régimen teocrático instaurado en 1979.
Trump había amenazado con una acción militar inminente en respuesta a la represión, pero luego moderó su discurso tras asegurar que Teherán suspendió ejecuciones previstas de manifestantes.
Aun así, el clima sigue siendo tenso.
El jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamad Pakpour, advirtió que sus fuerzas tienen “el dedo en el gatillo”, mientras otros altos mandos iraníes señalaron que cualquier ataque estadounidense convertiría en “objetivos legítimos” a los intereses de Washington en la región.
Trump, sin embargo, dejó abierta la vía diplomática. “Irán quiere hablar, y hablaremos”, afirmó. El canciller iraní, Abás Araqchi, también expresó disposición a negociaciones, aunque advirtió sobre una respuesta firme ante cualquier agresión.
Organizaciones de derechos humanos sostienen que la represión en Irán ha dejado miles de muertos, una cifra superior a la reconocida oficialmente por las autoridades iraníes, mientras persiste un apagón de internet que dificulta verificar la magnitud de los hechos.