“No quiero que suban los impuestos. Los republicanos no quieren que suban los impuestos. Pero solo controlamos la Cámara de Representantes. Los demócratas continúan gobernando Washington ” , se justificó ayer Boehner.
Su “plan B”, ideado como alternativa al del presidente, el demócrata Barack Obama, para evitar el temido precipicio fiscal, fracasó anteayer estrepitosamente cuando, a la hora de la verdad, no logró recabar los apoyos necesarios dentro del propio Partido Republicano. De este modo, las conversaciones quedan estancadas por la celebración navideña de los congresistas, quienes retomarán sus actividades el 27 de diciembre.
De no alcanzarse un acuerdo antes de final de año, ocurrirá el temido “abismo fiscal”, una abrupta combinación de recortes de gasto público y subida de impuestos.
El llamado “plan B” pretendía prorrogar exenciones fiscales para una mayoría de estadounidenses, accediendo a subir los impuestos a las rentas superiores al millón de dólares anuales.
Pese a que, con ese umbral, el plan dejaba fuera de la subida de impuestos una franja muy amplia de rentas elevadas, los republicanos no lo apoyaron y la Casa Blanca igual planeaba rechazarlo.