
La muerte de Brooklyn Rivera, líder indígena miskito y uno de los principales referentes de la región caribeña de Nicaragua, provocó indignación entre organizaciones de derechos humanos y su familia, que acusan al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de ser responsable de su fallecimiento tras casi tres años de su captura.
En un comunicado divulgado este 31 de mayo, Tininiska Rivera expresó su “profundo dolor y preocupación por las circunstancias en las que se produjo su muerte” y aseguró que durante meses la familia vivió “en la incertidumbre, sin acceso a información directa, sin poder verlo, hablar con él o acompañarlo”.
Brooklyn Rivera, conocido como el Ta Upla Tara (el gran líder), dedicó su vida a la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua.
“Su legado trasciende generaciones y forma parte de la historia de resistencia, dignidad y lucha de nuestros pueblos indígenas en Nicaragua y el mundo”, añadió su hija.
Su caso volvió a captar atención internacional esta semana, cuando el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo divulgó por primera vez fotografías de Rivera en una cama hospitalaria, conectado a ventilación mecánica y alimentación intravenosa.
Según los reportes médicos oficiales, Rivera presentaba falla en múltiples órganos, cirrosis hepática e infección pulmonar activa causada por bacterias. Además, permanecía con ventilación mecánica y alimentación intravenosa.
Posteriormente, en el comunicado que anunció su fallecimiento, las autoridades atribuyeron su deterioro físico y neurológico a complicaciones asociadas a una bacteria generada por la covid-19.
Rivera permanecía preso político desde el 29 de septiembre de 2023 por policías que “irrumpieron de forma violenta” en su casa en la localidad caribeña de Bilwi, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Durante ese período, familiares y organizaciones de derechos humanos denunciaron la falta de información sobre su situación y su condición de desaparición forzada.
Incluyo, el 1. ° de mayo de este 2026, un grupo de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió una prueba de vida del líder, ya que desde su detención no se sabía nada sobre él.
El gobierno de Estados Unidos también se pronunció, expresando preocupación por la salud de Rivera, y exigiendo su liberación a los copresidentes Ortega y Murillo.
No obstante, fue hasta esta semana que se dio a conocer su estado de salud y posterior fallecimiento.
Indignación familiar
“Como hija, he sufrido el dolor de no conocer con certeza su situación y de ver negado nuestro derecho a estar a su lado”, manifestó Tininiska Rivera en el comunicado.
La hija del dirigente también rechazó parte de la información divulgada por el Gobierno nicaragüense sobre los últimos momentos de Rivera.
“Desmiento la información oficial que señala que familiares estuvieron presentes junto a mi padre en sus últimos momentos. Hasta donde tengo conocimiento, mi tía no estuvo con él”, afirmó.
Agregó que Nancy Elizabeth Henríquez, mencionada por el Estado como una de las personas que lo acompañaron, no forma parte de la familia. Además dijo que su padre permanecía bajo custodia del Estado, sin gozar de plena libertad para actuar de manera independiente.
Exige recibir el cuerpo de su padre
En su pronunciamiento, Tininiska pidió a las autoridades nicaragüenses permitir que la familia reciba el cuerpo del líder indígena y pueda despedirlo de acuerdo con sus tradiciones.
“Solicito a las autoridades nicaragüenses que permitan a nuestra familia recibir el cuerpo de mi padre y que se respete nuestro derecho a despedirlo conforme a nuestras tradiciones, nuestras creencias y nuestra identidad como pueblo miskitu”, expresó.
También pidió acompañamiento de organismos internacionales, defensores de derechos humanos, iglesias y representantes diplomáticos para garantizar su ingreso seguro a Nicaragua y su participación en las decisiones relacionadas con los actos funerarios.
“Nadie puede sustituir a una hija en la despedida de su padre. Ninguna decisión sobre sus restos debe tomarse sin consultarme y sin mi participación”, señaló.
“Hago un llamado a que este momento sea tratado con humanidad, respeto y espíritu de empatía. Nuestra familia merece verdad, consideración y el espacio necesario para vivir este duelo con la dignidad que corresponde”, concluyó.
