Política

Yair Lapid, la exestrella de TV que se convierte en primer ministro de Israel

Con la disolución del Parlamento votada el jueves, Lapid sucederá oficialmente el viernes a Naftali Bennett en virtud de un acuerdo de reparto de poder que consagra diez años de compromiso político

Jerusalén. El centrista Yair Lapid, exestrella de la televisión israelí, desconcertó a los escépticos al punto de convertirse en primer ministro, pero deberá afrontar rápidamente grandes desafíos, como Irán, la inflación y un Benjamin Netanyahu que sueña con volver al poder.

Con la disolución del Parlamento votada el jueves, Lapid sucederá oficialmente el viernes a Naftali Bennett en virtud de un acuerdo de reparto de poder que consagra diez años de compromiso político. Cuando en el 2012 este periodista con aires de George Clooney abandonó la televisión para lanzar su partido Yesh Atid (Hay un futuro), sus detractores le reprocharon que jugaba con su imagen de galán de cine y no lo tomaban en serio.

En aquella época, su ciudad, Tel Aviv, salía de un movimiento de protesta por el problema del acceso a la vivienda y el costo de vida. Yair Lapid no era indiferente a la causa. Apostó a un discurso económico centrado en los problemas de la clase media para imponerse en el escenario político y hacer que su joven partido se convirtiese en la segunda fuerza detrás del Likud de Benjamin Netanyahu a partir de las elecciones de enero del 2013.

“Tenía la gloria, el dinero, era uno de los israelíes más populares. No necesitaba la política, pero se transformó por un deseo sincero de cambio”, afirmó Dov Lipman, exdiputado de su partido. Casi diez años después, Lapid sigue ahí y cumplió el objetivo que se impuso: expulsar del poder a Netanyahu, primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo en la historia de Israel y acusado de corrupción en una serie de casos.

Para ello, formó con su amigo Naftali Bennett (del partido Yamina) una coalición con partidos de derecha, izquierda y centro y, por primera vez, una formación árabe.

Pero la coalición estalló en las últimas semanas. Y Bennett y Lapid pidieron la disolución del Parlamento para convocar nuevas elecciones, las quintas en menos de cuatro años en Israel, que no logra poner fin a la crisis política más larga de su historia.

Según un acuerdo de reparto de poder, Naftali Bennett cedió su puesto a Lapid, quien será a la vez primer ministro y canciller hasta la formación de un nuevo gobierno tras las legislativas programadas para el 1º de noviembre. De aquí a esa fecha, Lapid tendrá trabajo, y mucho.

“Los desafíos que tenemos no se toman descanso porque tengamos una elección en algunos meses. Debemos controlar la inflación”, de 4% anual, la más alta en más de una década, y hacer frente a Irán, enemigo jurado de Israel, y su aliado Hezbolá libanés, aseguró recientemente.

El posible nuevo acuerdo entre Washington y Teherán por el programa nuclear iraní sería el eje de la visita a mediados de julio del presidente estadounidense Joe Biden en Israel. Sobre la cuestión palestina, Lapid ya se declaró a favor de conversaciones sobre la base de la “solución de dos Estados”, con una palestina viable al lado de Israel, lo que marca un cambio con la negativa de Bennett de dialogar con la Autoridad Palestina de Mahmud Abas.

Nacido en noviembre de 1963 en Tel Aviv, ciudad donde concentra su base electoral, Lapid es hijo del difunto periodista Tommy Lapid, exministro de Justicia con Ariel Sharon. Su madre, la escritora Shulamit Lapid, es una de las maestras de la novela policíaca israelí, con una serie de obras cuya protagonista es una periodista.

El periodismo impregnó la juventud de Lapid, que firmó sus primeros artículos para el diario Maariv, antes de pasar al Yedioth Aharonot, el más vendido del país, lo que le dio una gran notoriedad. Paralelamente, multiplicó sus actividades: boxea como aficionado, practica las artes marciales, escribe novelas policíacas y series de televisión, compone e interpreta canciones y hasta actúa en el cine.

Pero es en la televisión —en los años 2000 se convirtió en presentador del programa de entrevistas más seguido del país—donde se impuso como la encarnación de israelí medio, haciendo siempre la misma pregunta a sus invitados: “¿Qué es ser israelí en su opinión?”.

Patriota, liberal, laico, denostado por los judíos ortodoxos —aliados clave de Netanyahu—, logró posicionarse en el centro, pero es denostado por los círculos judíos ortodoxos, aliados clave de Netanyahu, con los cuales intenta tejer vínculos a pesar de todo.

Divorciado, casado nuevamente, Yair Lapid es padre de tres niños, dos de ellos con su esposa actual, Lihi. Primer ministro, canciller y candidato a las elecciones, Yair Lapid tiene por delante una agenda cargada que le otorga también, según la prensa local, una ventaja: por primera vez enfrentará a Netanyahu en el papel de “jefe”.

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