AFP , Agencia AP. 28 abril
A pesar de la victoria el PSOE estaría lejos de obtener la mayoría absoluta. Foto: AP
A pesar de la victoria el PSOE estaría lejos de obtener la mayoría absoluta. Foto: AP

Madrid. Llegado al poder en junio con una jugada de malabarista, el socialista Pedro Sánchez ganó este domingo sus primeras elecciones tras años de sinsabores, en los que muchos dieron por terminada su carrera política. Ahora, para seguir gobernando en España, deberá negociar alianzas.

"El Partido Socialista ha ganado las elecciones generales, y con ello ha ganado el futuro y ha perdido el pasado", proclamó Sánchez tras el triunfo.

Atacado incesantemente por la derecha durante la campaña, objeto de descalificaciones como "felón", "traidor" o "peligro público", este economista de 47 años consumó su resurrección después de haber cosechado los peores resultados de su partido en 2015 y 2016.

Y es que con 123 escaños de 350, muy por encima de los 85 de las últimas generales, el partido socialista PSOE se colocó sobradamente en cabeza en las legislativas españolas este domingo.

Considerado como políticamente muerto tras sus dos derrotas electorales y la rebelión interna que lo defenestró del liderazgo del partido, Sánchez recuperó las riendas del PSOE y sorprendió en junio al tumbar con una moción de censura a su predecesor conservador Mariano Rajoy, hundido por la corrupción en el Partido Popular (PP).

Para ello contó con unos heterodoxos aliados: la izquierda radical de Podemos, los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes, lo que la derecha bautizó como "gobierno Frankenstein".

Al filo de la navaja, resistió durante diez meses hasta que los independentistas catalanes hundieron sus presupuestos para 2019 y decidió convocar elecciones anticipadas.

Ante la agresividad de la oposición de derecha y extrema derecha, que irrumpió con fuerza en el Congreso español, Sánchez apeló a concentrar en él el voto de izquierdas como dique de contención ante la amenaza de "involución" de sus rivales.

Y echó mano del balance de diez meses de gobierno, haciendo gala del aumento del salario mínimo en un 22%, de la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres con once mujeres entre sus 17 ministros o del intento de exhumación, todavía no culminado, del dictador Francisco Franco de su mausoleo.

Detalle de los resultados

A pesar del triunfo, Sánchez quedó muy lejos de los 176 escaños que le darían la mayoría parlamentaria. Para lograrlos podría formar una coalición con el partido antiausteridad Unidas Podemos, que pese a recibir menos apoyo que hace tres años, tendrá 42 representantes.

Por otro lado, la entrada de Vox en el Parlamento redefinió el reparto de fuerzas en la derecha española. El conservador Partido Popular, que fue el más votado en 2016, sufrió una contundente pérdida de respaldos y pasa a apenas 66 representantes desde los 137 de la última legislatura. Detrás de él, con apenas nueve diputados menos, se sitúa la formación de centroderecha Ciudadanos, que con 57 parlamentarios es otra de las grandes beneficiadas de la jornada electoral.

Vox, que hasta hace unos meses era una formación residual en el panorama político español, entra con fuerza en el Parlamento. La extrema derecha tendrá 24 representantes por primera vez desde la década de 1980.

Coaliciones. Sánchez necesitará forjar una coalición o pactos puntuales con partidos más pequeños para formar un gobierno estable. En los últimos días de la campaña electoral, Unidas Podemos abrió la puerta a alcanzar un pacto con los socialistas.

Con Podemos, los socialistas llegarían a los 165 escaños, es decir todavía no tendría la mayoría, que se sitúa en 176 asientos. La posibilidad de un gobierno de izquierdas dependería de un entendimiento con los partidos independentistas catalanes.

"Nos hubiera gustado un resultado mejor", aunque trabajaremos "para que en España haya un gobierno de coalición de izquierdas", prometió el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Sí que sumaría en cambio el PSOE con los liberales de Ciudadanos (57 escaños, 180 en total), una opción difícil vista la dura campaña en su contra desplegada por los liberales y su líder, Albert Rivera.

Alta participación

Los españoles acudieron a votar en masa en una soleada y calurosa jornada en la que la participación superó el 75% del electorado, según el Ministerio del Interior, frente al 66,48% de las últimas elecciones generales en junio de 2016.

Estos resultados consolidan la fragmentación de la política española, que comenzó en las municipales de 2015 con el surgimiento de Ciudadanos y Podemos.