AP. 23 enero
Bolivian interim president Jeanine Anez speaks during a press conference in La Paz on November 15, 2019. - Bolivia's interim president Jeanine Anez on Thursday ruled out exiled leader Evo Morales from standing in new elections as thousands of demonstrators marched through La Paz in support of the socialist icon and against the new, acting leader. (Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP)
Bolivian interim president Jeanine Anez speaks during a press conference in La Paz on November 15, 2019. - Bolivia's interim president Jeanine Anez on Thursday ruled out exiled leader Evo Morales from standing in new elections as thousands of demonstrators marched through La Paz in support of the socialist icon and against the new, acting leader. (Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP)

La Paz. La posible candidatura de la presidenta interina, Jeanine Áñez, para las elecciones del 3 de mayo en Bolivia ha despertado posiciones cruzadas cuando faltan menos de dos semanas para el cierre de la lista de postulantes. Un rumor sobre la eventual postulación empezó a correr la semana pasada, pero la polémica creció el jueves, cuando varios de sus ministros mostraron su apoyo.

En paralelo, partidos opositores al Movimiento Al Socialismo (MAS) -del expresidente Evo Morales- no han logrado unirse y postularon al menos tres frentes. Entre ellos se encuentran el expresidente y excandidato Carlos Mesa, el exmandatario Jorge Quiroga y Luis Fernando Camacho, el líder cívico que dirigió las protestas contra Morales tras las cuestionadas elecciones del 20 de octubre.

“Ella (Áñez) garantizaría la unidad del voto, sería una buena candidata”, dijo en rueda de prensa el ministro de Gobierno, Arturo Murillo. Su colega de la Presidencia, Yerko Núñez, aseguró que ha pacificado al país y llamado a elecciones, por lo que debería postularse.

El pasado viernes, la presidenta manifestó que no sería candidata y que cumpliría su misión en cuanto “entregue la banda presidencial al nuevo gobierno”.

El fin de semana, desde su refugio en Argentina, Morales proclamó a su exministro de Economía Luis Arce como aspirante a la presidencia y al excanciller David Choquehuanca como su compañero de fórmula. La decisión no fue bien recibida por organizaciones sociales bolivianas que consideran que por su extracción indígena Choquehuanca debería haber encabezado la papeleta, lo que ahondó las divisiones internas en el MAS.

La tarde del jueves, el excanciller expresó que por la unidad del partido aceptaba ir de acompañante de Arce después de una reunión con los movimientos sociales que lo apoyan. “Somos de la cultura de la felicidad, no queremos que nuestros hermanos sigan viviendo tristes, nuestra lucha es contra la tristeza tiene que volver la felicidad a nuestras comunidades”, indicó Choquehuanca.

Arce, de 56 años, fue un pilar fundamental para la economía nacional durante los tres mandatos de Morales (2006-2019). En tanto Choquehuanca, de 58, es aymara como Morales y encabezó las labores diplomáticas de Bolivia durante 11 años.

El próximo viernes vence el plazo para que los partidos políticos presenten sus alianzas y el 3 de febrero concluye la espera para saber cuáles serán los candidatos que irán a los comicios en los que se elegirán también senadores y diputados.

Ante los rumores sobre la posible postulación de Áñez, Camacho recordó que ella se comprometió con el país a garantizar votaciones limpias y justas. “Esperamos que cumpla su palabra y por ética no sea candidata”.

La polémica se trasladó a las redes sociales. Los ministros de Energía, Rodrigo Guzmán, y de Justicia, Álvaro Coímbra, escribieron en su cuenta de Twitter “#YSiFueraElla?” en medio de una bandera de Bolivia sin especificar a qué hacía referencia la frase.

Las respuestas de los internautas a favor y en contra no se hicieron esperar. Uno usó la misma frase y agregó “Yo no lo haría”, mientras otro dijo que Áñez sería ideal para impedir el regreso de Morales al país.

Poco después, el ministro Coímbra escribió en la misma red social: “#EsElla”. “Para mí, Jeanine Áñez debe ser candidata”.

Morales renunció cuando la Policía y el Ejército le retiraron el apoyo después de varias semanas de manifestaciones por denuncias de fraude en las elecciones de octubre. Áñez asumió la presidencia después de que Morales dejó el país y se fue asilado a México.

El expresidente sostiene que fue víctima de un golpe de Estado y desde Argentina, adonde llegó en diciembre, dirige la campaña del MAS.