AFP. 14 junio
Cristian Fajardo (centro), un ex preso político, asistió el miércoles 12 de junio del 2019 a una misa en la iglesia de San Miguel en Masaya, Nicaragua.
Cristian Fajardo (centro), un ex preso político, asistió el miércoles 12 de junio del 2019 a una misa en la iglesia de San Miguel en Masaya, Nicaragua.

Managua. Opositores nicaragüenses liberados esta semana por medio de una polémica ley de amnistía y que estuvieron detenidos por protestar contra el gobierno de Daniel Ortega, denunciaron este viernes “asedio” e “intimidación” policial como un nuevo “esquema de represión”.

El gobierno “quiere mantener la condición de rehén de los presos políticos y la intimidación (...) para continuar el esquema de represión”, dijo a la prensa la abogada Azahalea Solís, miembro de la coalición opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD).

Los excarcelados denunciaron persecución, allanamiento de morada, vigilancia frente a sus casas y en sus vecindarios para parte de la Policía y paramilitares.

Entre lunes y martes, el gobierno puso en libertad a 106 personas detenidas por participar en las protestas que empezaron hace más de un año, entre ellos reconocidos líderes opositores, beneficiados por una ley de amnistía que aprobó el Parlamento, de mayoría oficialista.

La ACJD, que agrupa a campesinos, estudiantes y empresarios y ha representado a la oposición en diálogos con el gobierno, afirma que 89 personas aún permanecen en prisión, aunque las autoridades afirman que se trata de delincuentes comunes.

Las manifestaciones antigubernamentales estallaron en abril del 2018 contra una reforma al seguro social y se transformaron en un llamado a la salida de Ortega, acusado por sus detractores de instaurar un sistema autoritario y corrupto junto con su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

La represión de las protestas dejó 325 muertos, miles de heridos y 62.500 exiliados, según grupos humanitarios.

“Calmen el asedio, la gente no tiene por qué estar aquí con este asedio”, manifestó el líder estudiantil Byron Estrada, quien encaró a decenas de policías en las afueras de su casa en la ciudad de León (noroeste).

El caso más emblemático fue el de la comerciante Irlanda Jerez, quien estuvo en prisión 11 meses y fue liberada el martes, cuya casa fue allanada y saqueada por supuestos paramilitares, denunció su esposo, Daniel Esquivel.

Unos 50 hombres armados ingresaron a la residencia en el sureste de Managua, agredieron a Esquivel y a sus empleados, y los expulsaron de la casa, según la versión.

El viernes, las autoridades irrumpieron en otra propiedad de Jerez, rompieron los candados y entraron con los bomberos por un supuesto aviso de incendio, dijo a medios locales la afectada, dirigente de los comerciantes del populoso Mercado Oriental de Managua.

“El acoso y hostigamiento es generalizado contra los excarcelados” de parte de la policía, lo que es “una grave violación a su seguridad”, expresó el exvicecanciller y miembro de la ACJD José Pallais.

Pallais indicó que informaron de esas acciones al delegado de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Rosadilla, y al nuncio apostólico, Waldemar Sommertag, quienes son garantes de la negociación entre el gobierno y la oposición en busca de una salida a la crisis en Nicaragua.