Agencia AFP. 10 enero

México. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este jueves que se reforzará la vigilancia en los ductos de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), mientras automovilistas hacían largas filas para cargar combustible ante la escasez que provocó su estrategia para combatir el millonario robo de gasolina.

“Vamos a reforzar la vigilancia en 1.600 kilómetros de ductos, en donde están los ductos principales del traslado, la transportación de los combustibles”, dijo López Obrador en su habitual conferencia de prensa matutina.

Las largas filas de automóviles para comprar gasolina se mantuvieron en varios puntos de la Ciudad de México. Foto: Tomada de Twitter.
Las largas filas de automóviles para comprar gasolina se mantuvieron en varios puntos de la Ciudad de México. Foto: Tomada de Twitter.

López Obrador denunció que en Ciudad de México hubo escasez de combustible por el sabotaje a un ducto y aseguró que se va a ir normalizando la situación.

“Desde luego van a continuarse los repartos, el abasto a gasolinerías con pipas (camiones cisterna) y poco a poco vamos a ir normalizando la situación”, dijo, al asegurar que hay “gasolina suficiente, y diésel y turbosina suficiente”.

"No hay un problema de escasez de combustibles en el país”, manifestó.

Desde las primeras horas del jueves, automovilistas hacían largas filas en las estaciones de servicio de la transitada Ciudad de México para cargar combustible, mientras trabajadores de las gasolinerías intentaban ordenar el acceso.

La estrategia del nuevo gobierno para combatir el millonario robo de combustibles, conocido en México como “huachicoleo”, ha generado desde el pasado fin de semana compras de pánico por parte de automóvilistas descontentos, principalmente en el centro del país.

Para contener el robo, el gobierno cerró los ductos que distribuyen gasolina y comenzó a distribuir el combustible en camiones cisterna, que han resultado insuficientes.

“No daremos marcha atrás contra el robo de combustible, ilícito que daña la economía nacional y el bolsillo de los mexicanos”, indicó Pemex en un comunicado, en el que asegura que continuará “el plan alternativo de distribución” con camiones cisterna “hasta que se regularice el suministro”.

“Acabaremos con la corrupción y la impunidad, no seremos cómplices del robo de hidrocarburos”, añadió.

Para la consultora estadounidense Eurasia Group, la estrategia gubernamental contra el robo de combustible, “pobremente diseñada e implementada”, probablemente ya impactó la popularidad del izquierdista López Obrador de forma negativa.

En tanto, en el municipio de Bocoyna del estado de Chihuahua (norte), dos camiones cisterna con 20.000 litros de gasolina cada uno fueron robados y sus conductores secuestrados. Según las primeras investigaciones, decenas de hombres armados habrían emboscado los vehículos, cuyo paradero aún es desconocido.

Las refinerías y terminales de almacenamiento surten diariamente 800.000 barriles de gasolina para satisfacer la demanda requerida en el país, aseguró Pemex, al estimar que la “situación se normalizará en el corto plazo”.

A finales de diciembre, López Obrador anunció un plan para detener el robo de combustible, que en 2017 ocasionó pérdidas por 60.000 millones de pesos (unos 3.000 millones de dólares).

El plan del gobierno implica la vigilancia por parte de las fuerzas armadas de 50 puntos estratégicos de Pemex y catalogar el robo de combustible como un delito grave sin derecho a fianza.

Este jueves, el encargado de la fiscalía general, Alejandro Gertz, dijo que ya está lista la iniciativa para que sea catalogado como delito grave.

El robo de combustible a Pemex, que involucra a cárteles de la droga, ha crecido durante los últimos años. En 2017 se detectaron 10.363 tomas clandestinas en los conductos de la petrolera, y en 2018 se tenía reporte de 12.581 hasta octubre.