AFP. 26 noviembre, 2020
Cubanos residentes en Barcelona, España, manifestaron su respaldo al Movimiento San Isidro, el miércoles 24 de noviembre del 2020. AFP
Cubanos residentes en Barcelona, España, manifestaron su respaldo al Movimiento San Isidro, el miércoles 24 de noviembre del 2020. AFP

La Habana. Atrincherados en una casa y armados con sus teléfonos celulares e Internet, una decena de jóvenes artistas llevan 10 días desafiando al Gobierno de Cuba, al que exigen liberar a uno de los suyos, acusado por La Habana de estar pagado por Estados Unidos.

“Se los digo a los represores: ellos tienen más miedo porque nuestra arma es esto, es Internet, y el mundo está sabiendo todo el abuso que están haciendo aquí con nosotros”, dice la periodista independiente Iliana Hernández, una de las jóvenes que participan en la protesta, en un video colgado en Facebook.

Hasta ahora prácticamente desconocido, el Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas, universitarios y periodistas, ha ganado notoriedad con esta protesta, ampliamente difundida en línea, incluso más allá de las fronteras de la Isla.

En total, 14 miembros del movimiento están encerrados desde el 16 noviembre en una casa en el centro histórico de La Habana.

Su golpe de efecto responde principalmente a la Internet móvil, que llegó hace apenas dos años al país, revolucionando la vida cotidiana de los cubanos y permitiendo que las voces críticas se escuchen mejor, a través de las redes sociales.

Este episodio también ocurre después de varios meses de tensión entre artistas independientes y el Gobierno en torno al decreto 349, que los obliga a vincularse con el Ministerio de Cultura.

Las cabezas de este movimiento, surgido en respuesta a ese polémico decreto, son el artista Luis Manuel Otero (32 años), encarcelado 12 días en marzo por usar de forma denigrante, según las autoridades, la bandera cubana en una presentación; y el rapero Maykel (Osorbo) Castillo (37), condenado en el 2018 a un año de prisión por “atentar contra la autoridad”.

Ambos suelen lanzar provocaciones y constantemente ponen a prueba los límites de la libertad de expresión.

El escritor y periodista cubano Carlos Manuel Álvarez, colaborador de los diarios estadounidenses The Washington Post y The New York Times, se unió a la protesta el martes.

Lo que exigen

¿Cuáles son sus demandas? Denunciar el encarcelamiento de uno de sus miembros, el rapero Denis Solís, arrestado el 9 de noviembre y condenado a ocho meses de prisión por “desacato” a la autoridad, una sentencia que no apeló.

En un video, se le ve insultando a un policía que ingresó a su casa, así como al expresidente y primer secretario del gobernante Partido Comunista (PCC, único), Raúl Castro.

También reclaman el cierre de las tiendas en dólares que se multiplican en la medida en que el Gobierno busca divisas fuertes, pero a las que muchos cubanos no pueden acceder.

Una parte del grupo dice haber iniciado una huelga de hambre hace una semana, algo imposible de verificar debido a la fuerte presencia policial en torno a la casa, que incluso impidió aproximarse a una periodista de la AFP. El martes, varios camiones de las fuerzas del orden y una ambulancia fueron apostados cerca del lugar.

El Movimiento suscitó una rara unanimidad entre las cuatro principales organizaciones de la oposición, que le expresaron su apoyo, entre ellas la Unión Patriótica de Cuba y Cubadecide.

"San Isidro protesta y se sacrifica por todos y todas", señaló la Mesa de Unidad de Acción Democrática, que agrupa a opositores moderados.

"Grupo San Isidro, ustedes no están solos", escribió en Facebook la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler.

Gobierno: peones de EE. UU.

Para el gobierno comunista, que no reconoce legalmente ningún movimiento de oposición y califica a sus miembros de “mercenarios”, detrás de esta nueva acción se oculta el enemigo de siempre: Estados Unidos.

La Agencia Cubana de Rap (oficial) denunció una “burda manipulación política”. El diario oficial Granma ve “una acción provocadora, cuyos hilos se muevan desde Washington y Miami”.

Bajo el título “La farsa de San Isidro”, el portal oficialista Razones de Cuba difundió un video en el que Solís confiesa que iba a recibir $200 de un cubano anticastrista de Florida por cumplir sus “indicaciones de perpetrar acciones subversivas”.

“A mí lo que me interesaba era el dinero”, expresa Solís en el video.

Las autoridades estadounidenses no tardaron en reaccionar. “El mundo está mirando” y “la comunidad internacional reconoce su protesta pacífica”, tuiteó el encargado de Negocios de Washington en Cuba, Tim Zúñiga-Brown.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, condenó la “cruel represión” y demandó la “liberación sin condiciones” de Solís.

La respuesta de La Habana fue tajante: “Pompeo miente” y “EE. UU. debe cesar (...) la injerencia en los asuntos internos de Cuba”, escribió en Twitter el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

Algunas ONG, incluida Amnistía Internacional, expresaron su preocupación en los últimos días, al igual que diplomáticos europeos destacados en la Isla.