AFP. 29 agosto
El entonces nuncio apostólico en Estados Unidos, Carlo María Vigano (centro), escuchó el mensaje que el papa Francisco pronunció ante una sesión conjunta del Congreso, el 24 de setiembre del 2015.
El entonces nuncio apostólico en Estados Unidos, Carlo María Vigano (centro), escuchó el mensaje que el papa Francisco pronunció ante una sesión conjunta del Congreso, el 24 de setiembre del 2015.

Nueva York. La controversia sobre un supuesto encubrimiento de alto nivel sobre abusos sexuales de la Iglesia en Estados Unidos ha revelado una profunda brecha entre los obispos estadounidenses, que refleja tanto el daño causado por los escándalos de pederastia que sacudieron al Vaticano como la actual división política del país.

El arzobispo Carlo María Vigano, representante del Vaticano en Washington entre el 2011 y el 2016, desató una tormenta cuando afirmó la semana pasada que el papa Francisco ignoró sus advertencias en el 2013 sobre presuntos abusos cometidos por el prominente cardenal estadounidense Theodore McCarrick.

En julio, el Pontífice aceptó la renuncia de McCarrick, que ahora tiene 88 años y ha sido acusado de comportamiento “gravemente inmoral” con seminaristas y sacerdotes.

Las declaraciones de Vigano han aumentado las especulaciones sobre una campaña contra Francisco por parte de conservadores de la Iglesia en Estados Unidos, donde vive la cuarta población católica más grande del mundo, según datos del Gobierno de Estados Unidos.

“Es un momento de confusión para todos nosotros”, dijo Paul Elie, investigador del Centro Berkley para la Religión, la Paz y Asuntos Mundiales en la Universidad Georgetown, una universidad católica en la capital del país.

De un lado, cardenales como el progresista Joseph Tobin de Newark, Blase Cupich de Chicago y Robert McElroy de San Diego se apresuraron a la defensa del Papa y denunciaron a Vigano como un “guerrero ideológico” conservador.

Pero otras figuras de la Iglesia, como los obispos Joseph Strickland de Texas y David Konderla de Oklahoma se unieron al cardenal Raymond Burke, un estadounidense conservador en el Vaticano, para respaldar las afirmaciones de Vigano.

Para Elie, estas voces discrepantes son el resultado directo de la tolerancia de Francisco a los diferentes puntos de vista.

“Debido a que Francisco no está inclinado a un estilo autoritario, ha permitido que se exprese abiertamente un grado mucho mayor de disidencia que sus predecesores”, manifestó.

"La gente ahora habla por sí misma mucho más de lo que solía hacerlo", finalizó.

Efecto de ‘la era Trump’

Algunos expertos dicen que la difusión pública de la polémica del Vaticano, que generalmente se mantiene a puertas cerradas, refleja un Estados Unidos polarizado y la política altamente divisiva que siguió a la elección del presidente Donald Trump.

"Estas son posiciones extremas: no son posiciones católicas auténticas que crea que la mayoría de nosotros queramos conservar", dijo Frank Clooney de Harvard Divinity School, refiriéndose a los llamados a la renuncia del Papa.

"Es una característica de nuestro tiempo, en el siglo XXI, dada la política estadounidense y la política europea, que ahora todo está al descubierto y crispado", agregó Clooney.

"Es parte de la era de Trump en la que nos encontramos, nadie se detiene y dice que esto no es apropiado".

Con la población católica de Estados Unidos disminuyendo, del 23,9% en el 2007 al 20,8% en el 2014, según la última encuesta del Centro de Investigación Pew, el liderazgo de la Iglesia se está volviendo cada vez más conservador, afirmó Dennis Doyle de la Universidad de Dayton.

“La gente de la izquierda dice que el liderazgo de la Iglesia católica (en Estados Unidos) se ha convertido en el ‘Partido Republicano en oración’”, agregó Doyle, un teólogo que además es católico practicante.

Algunos clérigos de alto rango se han enfocado principalmente en las libertades religiosas, la lucha contra el aborto y el reembolso del seguro por anticoncepción, los temas favoritos de los conservadores estadounidenses.

“Su tema más unificador es su ataque contra la homosexualidad”, indicó Doyle.

“Han visto este cambio cultural masivo en Estados Unidos sobre el estatus de las personas LGBT y muchas personas en la Iglesia han tratado de decir que esta es una nueva realidad, y el papa Francisco está tratando de llevar a la Iglesia a aferrarse hacia una nueva perspectiva, nuevos hechos”, agregó.

"Pero hay un grupo de personas que ven esto como una gran herejía (...) Realmente estamos experimentando la polarización de una manera que refleja lo que está sucediendo en la cultura general", afirmó.

“Los líderes de la Iglesia tradicionalista están dando a conocer sus puntos de vista ahora, porque con sus recientes nombramientos cardinales, Francisco está cerca de alcanzar una mayoría que favorezca su enfoque progresista, lo que podría llevar a su sucesor eventual a adoptar puntos de vista similares”, señaló Doyle.

Pero Elie consideró que los puntos de vista claramente diferentes también provienen de la agitación de la Iglesia sobre las recientes revelaciones de un escándalo de pederastia masiva en Pensilvania que involucró a más de 300 sacerdotes de los que se dice que abusaron de más de 1.000 niños.

"Todos estamos preocupados, la mayoría de la izquierda, la derecha y todos en el centro, todos estamos tratando de averiguar qué viene después", dijo Elie.