AFP. 30 octubre, 2019
Productores de hoja de coca marcharon el martes 29 de octubre del 2019, en La Paz, para repudiar la reelección del presidente Evo Morales.
Productores de hoja de coca marcharon el martes 29 de octubre del 2019, en La Paz, para repudiar la reelección del presidente Evo Morales.

La Paz. El gobierno de Bolivia acordó este miércoles con la OEA hacer una auditoría de carácter “vinculante” a las elecciones que dieron un polémico triunfo al presidente Evo Morales, en busca de una salida a las protestas que continúan en las calles del país.

"Hemos concluido los acuerdos a ser firmados entre Bolivia y la Organización de Estados Americanos (OEA) para que se pueda realizar la auditoria integral a las elecciones generales del 20 de octubre", anunció en rueda de prensa el canciller boliviano, Diego Pary.

Como había solicitado expresamente el candidato opositor Carlos Mesa, quien ha denunciado un fraude electoral, “el resultado del informe de auditoría será vinculante para las dos partes”, agregó Pary.

El acuerdo con la OEA, garantiza "la verificación de las actas, verificación del proceso, datos estadísticos y cadena de custodia" de los votos, además del "acceso a las instalaciones e información que soliciten" los técnicos que llegarán al país este mismo jueves para dar inicio a la auditoría.

El proceso de revisión, según el pacto, "se concentrará en la jornada electoral y las fases posteriores".

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, precisó en un tuit que “ a auditoría (...) demorará entre 10 y 12 días”, y se basará “en cuatro aspectos: verificación de cómputos: actas y papeletas; verificación de proceso informático; Componente estadístico y proyecciones; cadena de custodia”.

El embajador alemán en Bolivia, Stefan Duppel, informó de que su gobierno “ofreció apoyar la misión con 100.000 euros”.

Mesa, un centrista que gobernó Bolivia entre el 2003 y el 2005, rechazó este miércoles la revisión acordada entre el gobierno de Evo Morales y la OEA, y la que calificó de “unilateral” e “inconsulta” con otros sectores del país.

“Nosotros no aceptamos la auditoría en los actuales términos pactados unilateralmente”, afirmó en una declaración de prensa.

Mesa arguyó: “La auditoría (...) no ha consultado ni al país, ni nuestras condiciones, principalmente las de desconocer los resultados del cómputo realizado por el TSE y la necesaria participación de representantes de la sociedad civil en el proceso”.

Volvió a insistir que en los comicios generales hubo un “fraude ejecutado” por el oficialismo y que “el empeño” del gobierno por desconocer la voluntad popular ha generado un espiral de violencia de “consecuencias que podrían resultar irreparables”.

La auditoría la propuso la semana pasada Morales al secretario general de la OEA, Luis Almagro, después de que la oposición denunció un fraude para garantizar un cuarto mandato de Morales, con complicidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Un primer sistema de conteo rápido de votos del TSE anticipaba, horas después de la votación, una segunda vuelta entre Morales y Mesa.

Gobierno de Bolivia y OEA acuerdan auditar resultados electorales

Pero tras un silencio de más de 20 horas sobre el avance del escrutinio -que despertó sospechas y denuncias-, la tendencia cambió y finalmente se declaró la victoria de Morales en primera ronda con el 47,08% de los sufragios frente al 36,51% de Mesa.

La ley boliviana atribuye la victoria en primera vuelta con más del 50% de los votos o con el 40% y una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el segundo.

No todos de acuerdo

Pero la decisión de apostar por la auditoría no la comparten algunos grupos civiles que lideran desde hace una semana las protestas en varias ciudades del país.

Opuesto a la auditoría de la OEA, el líder del opositor comité cívico de Santa Cruz (este), Luis Fernando Camacho, ha propuesto anular los comicios.

"La solución es anular las elecciones e ir a un nuevo proceso (...). Si acepta el gobierno, se suspendería el paro" que se mantiene esa localidad del suroeste boliviano y que se replica parcialmente en otras ciudades como La Paz, dijo Camacho.

En medio de las protestas, esta semana se han registrado duros choques en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba entre leales a Morales y a Mesa, con un saldo preliminar de más de 40 heridos, entre ellos cinco de bala.

Frente a la escalada de violencia, la ONU hizo el martes “un llamado clamoroso y urgente a los actores políticos, a los sectores sociales, y a todas y todos los bolivianos a reducir tensiones y rechazar todo acto de violencia”.