
Londres y París. La reciente ola de calor que golpea gran parte de Europa dejó al menos 2.700 muertes en Inglaterra y Gales entre mayo y junio, mientras Francia continuó enfrentando incendios forestales favorecidos por las altas temperaturas y la sequía.
Un estudio divulgado por expertos del Imperial College London, la Oficina Meteorológica británica (Met Office) y la London School of Hygiene and Tropical Medicine estima que 550 personas murieron por el calor entre el 21 y el 29 de mayo y otras 2.200 entre el 18 y el 28 de junio.
La investigación combinó datos meteorológicos, modelos climáticos y estudios sobre exceso de mortalidad durante episodios de calor extremo.
En esos meses, el Reino Unido y buena parte de Europa registraron dos olas de calor excepcionales. En Inglaterra se alcanzaron récords mensuales de 35,1 °C en mayo y de 37,7 °C en junio.
Los investigadores advirtieron que el cambio climático de origen humano está intensificando la frecuencia y la severidad de estos fenómenos.
“Los modelos ayudan a ilustrar la magnitud del riesgo asociado al calor extremo y la creciente amenaza que el cambio climático supone para nuestro bienestar”, afirmó Lea Berrang Ford, directora del Centro para el Clima y la Seguridad Sanitaria de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA).
Francia combate incendios
Mientras tanto, Francia mantenía este fin de semana la vigilancia sobre varios incendios forestales alimentados por las altas temperaturas, el viento y la vegetación seca.
En el departamento de Seine-et-Marne se registraron dos incendios en la zona rural al sureste de Melun, lo que obligó a cerrar al tráfico las autopistas A5 (París-Langres) y A6 (París-Lyon), así como la línea ferroviaria de alta velocidad París-Lyon.
Dos aviones cisterna fueron enviados a combatir el incendio en el bosque de Fontainebleau, al sur de la región parisina. Allí trabajan sin descanso unos 400 bomberos para controlar el fuego que ya había arrasado más de 800 hectáreas y seguía en curso.
Otro incendio ha quemado unas 300 hectáreas de vegetación y destruyó dos viviendas el domingo en Maine-et-Loire, departamento expuesto a un alto riesgo de incendios forestales.
bLas autoridades movilizaron a cientos de bomberos para contener los focos, mientras los servicios meteorológicos mantenían alertas por calor en distintas regiones del país.
Los episodios de temperaturas extremas registrados en las últimas semanas han afectado a numerosos países europeos, donde las autoridades sanitarias han insistido en reforzar las medidas de prevención para proteger especialmente a las personas mayores y otros grupos vulnerables frente a los riesgos asociados al calor.
Otra consecuencia del calor es la parada o reducción de potencia de los reactores nucleares, cuyos circuitos de refrigeración vierten agua caliente en los ríos o en el mar.
Debido a las normas medioambientales, tres reactores habían detenido su producción el domingo y otros siete están experimentando “adaptaciones de potencia” a la baja.
