
La comunidad científica internacional mantiene vigilancia sobre un posible evento climático extremo conocido como “Niño Godzilla”, una versión intensificada del fenómeno El Niño. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten señales en el océano Pacífico que sugieren su desarrollo.
El término surgió en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) para describir el evento ocurrido entre 2015 y 2016. Ahora se retoma para clasificar episodios de El Niño con efectos severos en el clima global.
Impacto en los océanos y la biodiversidad
El “Niño Godzilla” no solo implica aumento de temperatura. También afecta de forma directa la salud de los océanos. Informes del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM señalan blanqueamiento masivo de corales.
Las altas temperaturas provocan el desplazamiento de especies comerciales hacia aguas más frías. Este cambio altera la pesca y los ecosistemas marinos.
El fenómeno también facilita la llegada de especies invasoras. Estas especies rompen el equilibrio natural en zonas donde no existían.
Uno de los efectos más preocupantes es la expansión de las zonas muertas. Estas áreas tienen niveles muy bajos de oxígeno. La vida marina resulta casi imposible en esas condiciones.
La combinación de calor y falta de oxígeno reduce la biodiversidad. Además, afecta la productividad pesquera. Datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) vinculan estos cambios con el impacto del cambio climático de origen humano.
Riesgos meteorológicos y huracanes más intensos
El exceso de calor acumulado en el Pacífico funciona como energía para fenómenos extremos. Según análisis de la Gaceta UNAM, esto favorece la intensificación de huracanes.
Los ciclones pueden aumentar su fuerza en periodos muy cortos. Este comportamiento se observó con el huracán Otis en 2023. Ese evento sorprendió incluso a los modelos de pronóstico.
Cómo se forma un “Niño Godzilla”
El desarrollo de este fenómeno sigue varias etapas clave:
- Acumulación térmica superficial: el agua del Pacífico presenta temperaturas por encima del promedio histórico.
- Debilitamiento de los vientos alisios: el calor queda concentrado en ciertas zonas.
- Retroalimentación oceánica: el calor pasa a la atmósfera y altera lluvias y sequías.
- Formación de zonas hipóxicas: la falta de oxígeno consolida áreas sin vida marina.
Un fenómeno cada vez más frecuente
Modelos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que estos eventos extremos ya no son excepcionales. Su frecuencia aumenta por la crisis climática.
Especialistas advierten que fenómenos como el “Niño Godzilla” tienen mayor probabilidad de ocurrir cada año. Esto eleva los riesgos para ecosistemas, economías y poblaciones.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
