
San Francisco, Estados Unidos. SpaceX, la compañía espacial de Elon Musk, anunció el lunes que absorberá a xAI, la empresa de inteligencia artificial que desarrolla el robot Grok y que está vinculada a la red social X, en una operación con la que el magnate busca acelerar sus ambiciones espaciales y, al mismo tiempo, reunir los miles de millones de dólares necesarios para financiar proyectos de escala inédita.
La adquisición fue confirmada por Musk mediante un comunicado, en el que aseguró que la integración permitirá unir la capacidad de lanzamiento de cohetes de SpaceX con la tecnología de IA de xAI para crear “el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso dentro (y fuera) de la Tierra”.
Aunque no se divulgaron los términos financieros del acuerdo, Bloomberg reportó que la empresa combinada alcanzaría una valoración de $1,25 billones, lo que coloca a SpaceX —ya considerada una de las compañías privadas más valiosas del planeta— en un nuevo umbral de poder tecnológico y financiero.
La fusión ocurre en la antesala de una proyectada salida a bolsa de SpaceX este año, que ha sido descrita como la más grande de la historia, en un contexto en el que Musk busca nuevas vías de financiamiento para sus planes de largo alcance.
Según el empresario, la integración con xAI es parte del “próximo capítulo” de SpaceX: desarrollar en órbita centrales fotovoltaicas gigantes y centros de datos de inteligencia artificial, con una eficiencia superior a la de los sistemas terrestres.
Musk planteó que SpaceX pretende lanzar una constelación de satélites que funcionen como centros de datos en el espacio, aprovechando la energía solar para atender la creciente demanda de electricidad asociada a la computación de IA.
El acuerdo profundiza la interconexión del imperio empresarial de Musk, que ya incluye a Tesla y la plataforma X.
El multimillonario fusionó previamente X con xAI, tras comprar Twitter a finales de 2022. xAI fue valorada en $230.000 millones en una ronda de financiamiento realizada en enero.
SpaceX domina actualmente el mercado de lanzamientos con cohetes reutilizables y controla la mayor constelación de satélites del mundo a través de Starlink, además de desarrollar Starship, el cohete más grande diseñado para viajes espaciales tripulados.
Sin embargo, Musk enfrenta una competencia cada vez más directa de Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, que recientemente anunció su cohete New Glenn.
La carrera entre ambos se ha intensificado también por el programa lunar Artemisa de la NASA, luego de que la agencia estadounidense planteara la posibilidad de prescindir de SpaceX debido a retrasos.
Musk se había resistido durante años a una oferta pública inicial para SpaceX, debido al nivel de escrutinio que enfrentó Tesla en Wall Street, pero el tamaño de sus nuevos proyectos —como la colonización de Marte y la infraestructura de datos en el espacio— lo empujó a reconsiderar la estrategia.
Aun así, el plan de salida a bolsa continúa enfrentando obstáculos administrativos y políticos.
