Washington, Estados Unidos. El reverendo Jesse Jackson, una de las figuras más influyentes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este martes a los 84 años, informó su familia mediante un comunicado.
Jackson, compañero de lucha de Martin Luther King Jr. durante la década de 1960, fue un pastor bautista y orador que dedicó su vida a derribar barreras raciales y ampliar la participación política de la comunidad afroestadounidense.
“Su fe inquebrantable en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas”, señaló su familia, que pidió honrar su memoria continuando la lucha por los valores que defendió.
Le sobreviven su esposa y seis hijos, quienes lo describieron como “un líder servicial para los oprimidos y los que no tienen voz”.
Aunque no se precisó la causa del fallecimiento, Jackson había anunciado en 2017 que padecía la enfermedad de Parkinson y, según la prensa estadounidense, había sido hospitalizado en noviembre pasado por una afección neurodegenerativa.
Antes de la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca en 2009, Jackson fue el afroestadounidense con mayor proyección nacional en aspirar a la presidencia de Estados Unidos, con dos intentos fallidos de obtener la candidatura del Partido Demócrata en la década de 1980.
En su trayectoria, fundó organizaciones clave para la promoción de la igualdad y la justicia social, como People United to Save Humanity (PUSH), en 1971, y la Coalición Nacional Arcoíris en los años 80, que se fusionaron en 1996.
Jackson también destacó como mediador internacional.
Abogó por el fin del apartheid en Sudáfrica y fue nombrado enviado especial a África durante la administración del presidente Bill Clinton. Además, participó en gestiones para la liberación de rehenes y prisioneros estadounidenses en países como Siria, Irak y Serbia.
Su legado queda marcado por décadas de activismo, liderazgo moral y defensa de los derechos civiles dentro y fuera de Estados Unidos.