
Londres, Reino Unido. Casi 40 países pidieron este jueves a Irán la “reapertura inmediata e incondicional” del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo, tras una reunión virtual organizada por Reino Unido.
La solicitud fue confirmada por la canciller británica Yvette Cooper, quien advirtió que Teherán está “tratando de tomar como rehén a la economía mundial”. Los países participantes también acordaron explorar medidas económicas y políticas, incluidas sanciones.
El llamado se produce en medio de la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien instó a las naciones dependientes del paso marítimo a actuar para desbloquearlo. El mandatario afirmó que consideraría un alto el fuego solo cuando el estrecho esté “libre y despejado”.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, ha visto interrumpido su flujo desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, tras ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. La situación ha provocado un fuerte aumento en los precios de los hidrocarburos y tensiones económicas a nivel global.
Autoridades iraníes, incluidos los Guardianes de la Revolución, han indicado que mantendrán el cierre del paso a lo que consideran “enemigos” del país, lo que ha elevado la preocupación internacional.
Durante la reunión, países como Italia, Países Bajos y Emiratos Árabes Unidos plantearon la urgencia de establecer un corredor humanitario para garantizar el transporte de bienes esenciales, como fertilizantes, y evitar una crisis alimentaria, especialmente en África.
Por su parte, China responsabilizó a Estados Unidos e Israel por el bloqueo, al calificar de “ilegales” los ataques que detonaron la crisis.
Un total de 37 países respaldaron una declaración previa para contribuir a la seguridad en el estrecho, aunque en la lista no figuran Estados Unidos, China ni la mayoría de países de Oriente Medio. Entre los firmantes sí aparecen naciones como Panamá y Chile.
El Consejo de Seguridad de la ONU analiza un proyecto de resolución para autorizar el uso de la fuerza con el fin de liberar la vía marítima, aunque enfrenta divisiones internas, especialmente por las objeciones de Rusia, China y Francia.
Londres anunció además que la próxima semana encabezará una reunión de planificadores militares para estudiar opciones que permitan restablecer la seguridad y navegación en el estrecho.
