Jerusalén. El gobierno de Israel ordenó el jueves a su ejército preparar un plan para la salida voluntaria de los habitantes de la Franja de Gaza. La decisión está alineada con la idea del presidente estadounidense Donald Trump, quien propuso el reasentamiento de la población del enclave palestino en otros países.
El martes, Trump planteó que Estados Unidos tome el control del territorio. Lo hizo durante una rueda de prensa en Washington junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
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El mandatario no especificó plazos ni detalles de su propuesta, pero generó una ola de indignación internacional. Jordania y Egipto rechazaron la idea de recibir a los palestinos desplazados. La ONU advirtió sobre el riesgo de “limpieza étnica”.
A pesar de las críticas, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, celebró el “audaz plan de Trump” y ordenó el jueves a su ejército preparar un proyecto que permita la salida voluntaria de los habitantes de Gaza.
El objetivo es facilitar la salida de cualquier residente del enclave que lo desee y que un país acepte recibirlo, detalló Katz en un comunicado. Agregó que el plan contemplará opciones de salida por pasos terrestres, así como arreglos para viajes por mar y aire.
Actualmente, los 2,4 millones de habitantes de Gaza no pueden abandonar el territorio, asediado por Israel y devastado por la guerra iniciada el 7 de octubre de 2023. Ese día, el grupo islamista Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel.
‘Intención de ocupar el territorio’
Tras las críticas internacionales, el secretario de Estado, Marco Rubio, aclaró el miércoles que cualquier traslado de gazatíes sería temporal.
Sin embargo, Trump insistió el jueves en su propuesta. “La Franja de Gaza será entregada a Estados Unidos por Israel al final de la lucha”, escribió en su red Truth Social. Aseguró que los palestinos serían reasentados en comunidades “más seguras y hermosas”, con viviendas nuevas y modernas.
El gobernante afirmó que no será necesario el despliegue de soldados estadounidenses y que su plan garantizaría la estabilidad en la región.
El jueves, Rubio instó a los países críticos de la propuesta a “dar un paso adelante y presentar una solución”.
El portavoz de Hamás, Hazem Qasem, condenó la iniciativa y la calificó como una “declaración de intención de ocupar el territorio palestino”. Añadió que “Gaza pertenece a su pueblo y ellos no se irán”. También pidió la convocatoria de una cumbre árabe de emergencia para discutir la propuesta de Trump.
Netanyahu elogió la idea en una entrevista con el canal conservador Fox News. Consideró que la propuesta debe “examinarse, impulsarse y realizarse” porque “abrirá un futuro diferente para todos”.
El primer ministro israelí cuenta con aliados políticos que buscan reinstaurar colonias judías en Gaza. Israel se retiró de ese territorio en 2005 por decisión del entonces primer ministro Ariel Sharon.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, del Partido Sionista Religioso, celebró la orden del ejército y aseguró que este “desempeñará su papel en el plan de migración” de los gazatíes.
El secretario general de la ONU, António Guterres, reafirmó el “derecho de los palestinos a vivir en su propia tierra” y alertó contra “cualquier forma de limpieza étnica”.

‘Deshumanización sistemática’
Gran parte de los habitantes de Gaza, desplazados durante el conflicto, rechazan la posibilidad de abandonar el enclave. Muchos intentaron regresar a sus hogares tras la tregua, a pesar de la destrucción.
“Hemos regresado a pesar de la destrucción masiva porque rechazamos categóricamente ser desplazados”, dijo Ahmed al Minaui, residente de Ciudad de Gaza.
Egipto, Jordania, Arabia Saudita, la Unión Europea e Irán también rechazaron la propuesta de Trump.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Egipto, mediador en el conflicto junto a Catar y Estados Unidos, advirtió que la iniciativa “debilita y destruye las negociaciones de un alto el fuego e incita a reanudar los combates”.
Por su parte, Philippe Lazzarini, director de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), denunció que “los derechos de los palestinos continúan violados” y que los gazatíes sufren una “deshumanización sistemática”.
El ataque de Hamás del 7 de octubre dejó 1.210 muertos y 251 secuestrados en Israel, la mayoría civiles, según datos oficiales recopilados por esta agencia.
La ofensiva de represalia israelí en Gaza ha causado al menos 47.583 muertes, en su mayoría civiles, según el Ministerio de Salud del enclave. La ONU considera estas cifras confiables.
A pesar de la tregua, el número de víctimas sigue aumentando. Muchos cadáveres fueron encontrados entre los escombros, y algunos heridos han fallecido debido a la gravedad de sus lesiones.
