AFP . 25 octubre
En esta foto de archivo tomada el 29 de abril de 1984, varios graffiti están pintados en el Muro de Berlín en el lado oeste de Berlín. Durante casi tres décadas, el imponente Muro de Berlín separó a la Alemania Oriental comunista de Occidente, convirtiéndose en el emblema de la división de Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial en las esferas soviética y occidental. Foto: AFP
En esta foto de archivo tomada el 29 de abril de 1984, varios graffiti están pintados en el Muro de Berlín en el lado oeste de Berlín. Durante casi tres décadas, el imponente Muro de Berlín separó a la Alemania Oriental comunista de Occidente, convirtiéndose en el emblema de la división de Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial en las esferas soviética y occidental. Foto: AFP

Berlín. La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, con miles de alemanes del Este celebrando con regocijo la muralla de concreto destruido, auguraba el “fin de la historia” y la llegada de un mundo sin fronteras.

Pero 30 años más tarde, los muros y vallados se levantan más que nunca en el planeta a raíz de los temores relacionados con la globalización, que promueven soluciones de seguridad y repliegues de identidad, estiman muchos analistas.

“Si quienes pusieron fin a la Guerra Fría observan lo que pasa hoy, verán que cambió por completo el paradigma”, considera Elisabeth Vallet, investigadora de la Universidad Quebec de Montreal y reconocida especialista en muros fronterizos.

40.000 kilómetros

El trazado de 160 kilómetros del muro de Berlín se ha convertido hoy en día en un lugar de paseo bucólico muy apreciado por los corredores y ciclistas.

En otras partes no sucede lo mismo: actualmente “estamos seguros de que existe el equivalente de la circunferencia terrestre, es decir, 40.000 kilómetros de muros en sentido literal”, dice Vallet.

Esa cifra, en fuerte aumento desde hace 20 años, corresponde a “71 muros” definidos como estructuras ancladas en el suelo y que no se pueden cruzar.

La mayoría se encuentran en el continente asiático, alrededor de India, China y Corea, pero también en Medio Oriente. Igualmente se han levantado en Europa Central, Hungría y Bulgaria o en Estados Unidos, para frenar a los migrantes.

Paralelamente, también hay un movimiento de repliegue de los sistemas democráticos en el mundo.

Hace 30 años en Europa, con el fin de la Cortina de Hierro, "la gente estaba feliz de ver que era posible derribar fronteras que parecían eternas. Hoy en día hemos vuelto a una época de construcción de muros para crear temores y divisiones", lamenta Nick Buxton, del Instituto Transnacional, un centro de investigación que publicó un informe sobre el tema hace un año.

¿Cómo se explica el retorno de los muros?

En esta foto tomada el 13 de enero del 2017 se observa la línea fronteriza entre México y Estados Unidos. Foto: AFP
En esta foto tomada el 13 de enero del 2017 se observa la línea fronteriza entre México y Estados Unidos. Foto: AFP
Globalización

“A inicios de los años 2000, la hipótesis era que los atentados del 11 de setiembre del 2001 en Estados Unidos eran la explicación”, frente a la amenaza yihadista, explica Vallet.

En la actualidad, se impone más la idea de los efectos de la mundialización. Con una necesidad para una parte de las opiniones públicas de recuperar la soberanía nacional en un mundo que parece abierto a todos los vientos.

Las fronteras “nunca habían desaparecido, salvo en nuestros mapas mentales de viajeros europeos”, dice el geógrafo francés y exembajador Michel Foucher en su obra “El retorno de las fronteras”.

"Abolir las fronteras es hacer desaparecer los Estados, un mundo sin fronteras es un mundo bárbaro", estima. Incluso el pastor alemán Joachim Gauck, que participó en la revolución de 1989 en la RDA antes de convertirse en jefe de Estado de la Alemania unificada, considera hoy que los gobiernos deben imponer "formas de limitación" para "aliviar los temores de la población".

“La globalización generó un movimiento de apertura y un movimiento de cierre”, señala Vallet, severa ante los partidarios de una libre circulación total.

El 9 de diciembre del 2004, una mujer pasa junto a una representación del ahora famoso beso entre el líder soviético Leonid Brezhnev y el líder de Alemania del Este Erich Honecker. Foto: AFP
El 9 de diciembre del 2004, una mujer pasa junto a una representación del ahora famoso beso entre el líder soviético Leonid Brezhnev y el líder de Alemania del Este Erich Honecker. Foto: AFP
Error

"Unos de los errores fue postular que las fronteras, las soberanías, iban a desaparecer, lo que no es el caso", dice.

"Esto ha generado una reacción virulenta que se apoya en el populismo": en Estados Unidos con el "muro" del presidente Donald Trump contra México, o en Italia, el marítimo que defendía el líder de la extrema derecha, Matteo Salvini, en el Mediterráneo, agrega la investigadora.

El brexit también se inscribe dentro de esta tendencia.

Porque, como resume el politólogo alemán Wolfgang Merkel, el verdadero "muro" mundial actualmente es el que separa a los ciudadanos "cosmopolitas", beneficiarios de la globalización, de los "comunitaristas" que tienen miedo de ella o la sufren.

Esta evolución también preocupa a algunos alemanes que vivieron en la RDA comunista, como Karsten Brensing.

En 1989, antes de la caída del Muro, Brensing, con 21 años, logró cruzar la Cortina de Hierro arriesgando su vida. “Somos la última generación (de alemanes) que creció en una dictadura, somos testigos de la historia” y “es realmente terrible ver que la gente pide de nuevo cerrar las fronteras”, dice.

El 11 de noviembre de 1989, guardias fronterizos de Alemania Oriental se paran en una sección del muro de Berlín con la puerta de Brandenburgo al fondo en Berlín. Foto: AFP
El 11 de noviembre de 1989, guardias fronterizos de Alemania Oriental se paran en una sección del muro de Berlín con la puerta de Brandenburgo al fondo en Berlín. Foto: AFP